Editorial

Cuando en el Te Deum del 2014 el Arzobispo de Lima decía «La ideología de género invade el campo cultural» pocos debieron entender a qué se estaba refiriendo: La frase «ideología de género» aún no provocaba debates, y el discurso de la diversidad resonaba en los espacios culturales pero se dispersaba en la multiplicidad de ofertas culturales que crecían en Lima y se perdía en la prensa diaria que poco o nada la mencionaba. Hacía unos meses, en abril 2014 para ser exactos, precisamente por esa invisibilidad a que era sometida la producción LGTB, habíamos empezado a publicar esta revista con la intención de difundir lo que se hacía en el Perú en el ámbito de lo que llamamos «Arte y cultura LGTB».

Hoy, cuatro años después reiniciamos esta tarea en un ámbito cultural que desborda de producciones que nos informan, educan, sensibilizan y representan nuestra cotidianeidad. El cine, por ejemplo, se ha convertido en un importante medio para conocer estas historias. La cartelera comercial del 2018 trajo cinta destacadas como Love Simon, Desobediencia, Llámame por tu nombre y Bohemian Rhapsody, esta última convirtiéndose en una de las más taquilleras del año. Pero además han crecido festivales como el de la Universidad Católica, el de la Universidad de Lima, el Festival Al Este de Lima, el Outfest, que nos permiten ver en pantalla grande producciones internacionales reconocidas, como 120 latidos por minuto de Francia, Las herederas de Paraguay, The cake maker de Israel y Tom of Finland de Finlandia. El cine peruano con esta temática encontró también en estas muestras y festivales la mejor manera de ser difundido; así pudimos ver en el festival de Cine de la Universidad de Lima y en el OutfestPerú Sin vagina me marginan (que fue vetada por salas comerciales) además de otras como Reviviendo, Todos somos marineros y Bullying maldito.

El teatro nos ha traído el 2018 también múltiples producciones con temática LGTB: Corpus Christi, sobre un Jesucristo moderno y gay; Paso peatonal, sobre los problemas que se generan con el patrimonio común cuando en una pareja gay muere uno de ellos; Los inocentes, basada en la novela de Oswaldo Reynoso, Proyecto Maternidades que tiene entre sus personajes a una activista lesbiana, Marcados por el triángulo rosa, La prueba y muchos más. El Festival de Artes Escénicas nos trae siempre puestas que nos tocan. Y es grandioso saber que se está consolidando el Festival de Artes Escénicas por la Diversidad; Carolina Silva Santisteban, su genial impulsora, también ha llevado a las tablas sesiones de stand up comedy, en solitario y acompañada, que tratan el tema.

En libros el 2018 las editoriales apostaron por una diversidad de presentaciones, entre ellas resaltan: el poemario Todos los zánganos son reinas de Fidel Chaparro (Vagón Azul Editores), el libro de cuentos El inmenso desvío de Juan Carlos Cortázar (Animal de Invierno), la novela El cine malo es mejor de Javier Ponce Gambirazio (Testigo 13), el libro de crónicas El fin del armario. Lesbianas, gays, bisexuales y trans en el siglo XXI de Bruno Bimbi (La Travesía) y la segunda edición de Las dos caras del deseo de Carmen Ollé (Peisa).

Los cambios culturales son siempre más rápidos que los cambios políticos, espacio este en donde nuestros representantes aún hacen cálculos cínicos antes de ponerse del lado de los derechos de todxs. Tenemos muchas expectativas de lo que el 2019 nos trae a los y las LGTB y les damos la bienvenida a nuestros lectores con este nuevo número.

Julio Lossio Quichiz – Director

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