«No podemos legislar desde discursos muy personales que tienen que ver con conservadurismos o que representan a determinadas facciones de la iglesia» Gabriela Salvador

Entrevista Vero Ferrari

Va con el numero 6 por el Frente Amplio (FA). Estudió en la Universidad Católica, hizo política en el Centro Federado, ha venido trabajando en el Congreso. Nos dice que postula para cambiar paradigmas, no solo de las mujeres LGTBI, sino para una representación en el Estado que vele por derechos fundamentales. Le gusta tocar el saxofón pero para ella misma. No se animaría a tocar en público.

¿Cómo se describe Gabriela Salvador? 

Soy abogada, tengo 34 años. Nací en el 85, lo que es importante decirlo, porque define de alguna manera mi hoja de vida: Vengo de una generación, como muchos peruanos y peruanas, que nace en pleno proceso de violencia política. Justamente es una de las razones por las que decido estudiar derecho. 

Vengo de una familia en donde mi mamá y papá, médicos ambos, nos llevaban a conocer cuál era la realidad social, sabíamos qué es lo que vivía el país, sabíamos de la existencia de Sendero pero también de la violencia ejercida por el Estado. Y en mi casa se decía con sus cuatro letras: terrorismo de estado y terrorismo generado por Sendero Luminoso.  

En casa siempre se habló de política. Las conversaciones en la mesa eran de dos temas, salud y política. Desde muy pequeños, tanto mi hermano como yo vivimos eso. El que mi hermano y yo conociéramos la realidad social es uno de los aprendizajes más hermosos que nos dieron mi madre y mi padre. Las vacaciones eran en comunidades e, incluso, momentos de relajo, de libertad, era en hospitales, junto con ellos. Hospitales públicos además, no hospitales de ESSALUD, que tienen un proceso diferente, no hay un sitio donde veas mucho más la realidad en todos sus niveles que en un hospital público. Esto me impulsó a trabajar en temas de derechos humanos, me impulsó a trabajar en temas que tengan que ver con defensa ambiental, con defensa de pueblos indígenas, reconocimiento de derechos. 

Si hay algo que define un poco mi esencia ahora es esa época en la cual me voy formando, pero  además, conociendo qué es lo que pasaba en mi país, y teniendo una visión crítica de qué es lo que pasaba en mi país. 

Cómo fue tu proceso de reconocerte como lesbiana 

Fue desde muy pequeña. Soy de esa gran parte de peruanos y peruanas que provienen de escuelas o de una formación católica. Tengo mamá y papá católicos, tengo el arraigo cultural del catolicismo. Lo digo porque muchos LGTBI han vivido o han sentido la culpa católica.  

Si me preguntas por mi experiencia, mi primera experiencia de atracción hacia una mujer fue a los 4 años, en el nido, cuando me sentí atraída por una compañera y la primera pregunta fue por qué me siento atraída hacia una compañera cuando lo “normal” es sentirse atraída por un hombre. Y descubrí muchas cosas desde pequeña, no solo la atracción hacia mujeres sino también la construcción de mi propia identidad.  

Tú me preguntabas hace un momento si siempre usaba blusa de este tipo, si siempre usaba pantalones de este tipo. Fue una construcción, que quizá muchas personas la asocian con la masculinidad, a pesar que hay que ir rompiendo con esos paradigmas: no hay ropa de hombre, no hay ropa de mujer, pero en una sociedad en la cual los estereotipos y paradigmas están tan presentes -como alguien en Twitter que me dice “Eres hombre o mujer”, por mi forma de vestir, me hace esa pregunta- mi identidad fue formándose también en base a muchas libertades.  

Descubrí que era lesbiana a muy temprana edad en una casa en donde se hablaba de homosexualidad abiertamente porque tengo un primo que es gay y era un tema de conversación en la mesa. Te estoy hablando de inicios de los 90 en donde el tema del VIH estaba muy presente también y era un tema que no se ocultaba, no era un tema tabú. Era más bien un tema de reconocimiento de derechos en casa y fui diciendo “yo soy lesbiana” y había también etapas en las cuales el arraigo cultural te sometía a una interpelación interna. A raíz también de esta culpa católica, de estudiar en un colegio de monjas -estudié 11 años de mi vida en un colegio de monjas- en donde el beso con una compañera en la capilla del colegio no era bien visto y que finalmente era sancionado con el alejamiento de esa persona o con situaciones más drásticas. 

Es un privilegio el que yo tuve, de nacer en una casa en la cual mis padres y mi familia no me discriminaron. Algo que no pasa con todas las personas que son LGTBI. Al contrario, lo que suele suceder es la discriminación. En mi caso quizá esa suerte se dio no solo por un tema cultural sino porque también hubo alguien que me abrió el camino previamente, que es algo que suele pasar en las luchas incluso en las luchas internas, en las luchas a nivel familiar. El tener un primo abiertamente homosexual en los 80 me abre un camino familiar también que te permite caminar en ese espacio, que te permite avanzar en ese espacio. 

¿Ahora vives tu lesbianismo abiertamente? 

Siempre lo viví abiertamente, desde casa, en los espacios públicos. Había la interpelación típica de la mirada cuando llegas con una vestimenta que es paradigmáticamente masculina y te estigmatizan muchas veces de si eres lesbiana o bisexual y hay ahí la incógnita. 

Una de las primeras cosas que me pasó en un centro laboral fue justamente esta interpelación de las miradas y sientes cuando alguien te quiere preguntar si eres lesbiana o no. Más allá de si está bien o no involucrarte en la esfera personal o hacer preguntas de la esfera personal, la primera respuesta fue siempre “¿Qué es lo que soy? No tienes que preguntarme qué soy”. En casa siempre pude decirlo con libertad. El poder sentarme junto a mi madre y decirle “soy lesbiana” o junto a mi padre y decirle “soy lesbiana” y no recibir una respuesta negativa… esa seguridad, que fue para mí un privilegio, fue lo que me hizo salir y decir yo soy esto y quiero que se me respete y se me reconozca como tal. 

Si llegas al Congreso cuál sería la agenda que vas a plantear para la comunidad LGTBIQ 

En el Congreso hay tres funciones, la función legislativa, la de control, la de fiscalización; la función de representación creo es transversal. Vamos a abarcar las tres áreas, no solamente generar normas. Y ahí quizá mi formación de abogada, alejándome del positivisimo puro y duro… la dación de normas no te genera mayor cobertura ni te garantiza acceso a derechos, siempre y cuando haya un vacío normativo obviamente. Pero la idea no es generar mayor hipertrofia legal, no generar normas por generar para tener al final 5,000 normas que hablan de un mismo tema. 

Puntualmente, en el tema legislativo está la ley de la identidad de género que es básica para avanzar en otros derechos. 

Dentro de lo LGTBI ya se habló de Unión Civil, apuntemos al Matrimonio Igualitario. Creo que ahí es una lucha progresiva de derechos sí pero que si nos quedamos solamente en el discurso y no avanzamos nunca vamos a llegar al objetivo.  

En el tema de fiscalización y control nos interesa mucho -y siempre digo “nos” porque no soy solamente yo, hay todo un equipo detrás y un grupo de personas también que me gustaría se vean representadas en la voz de una persona que siendo lesbiana va a trabajar el tema LGTBI-, en el tema de fiscalización y control preocupa mucho la situación de la mujer LGTBI que no es lo mismo -pese a que estamos en condiciones de vulnerabilidad- no es lo mismo que una mujer que no es LGTBI. La mujer LGTBI recibe mucha más discriminación y está mucho más expuesta y no accedemos de manera igual a derechos, por ejemplo, en el tema de educación, en el tema de salud.  

En el tema de educación preocupa mucho la invisibilización incluso en cifras. El no mencionarte en un informe ya es un indicador. El no mencionarte en un plan de trabajo ya es un indicador. Hablamos de niñas, hablamos de mujeres, pero no hablamos de mujer LGTBI. ¿Estamos presentes?  

¿Padecemos discriminación en las escuelas? Sí. ¿Padecemos discriminación en los espacios formativos? Sí. Se habla de deserción por temas de embarazo se habla de deserción por temas de género en tanto en la familia priorizan que vaya al hombre, pero no se habla de discriminación a nivel de mujer LGTBI, la mujer que además tiene que alejarse de la escuela por el bullying que recibe por su condición de LGTBI no es un indicador dentro de las cifras en el Ministerio de Educación y tampoco lo es en el Ministerio de la Mujer.  

La discriminación de la mujer LGTBI a nivel de salud. Me ha pasado y creo que a muchas mujeres LGTBI nos ha pasado, que vamos ante el ginecólogo o ginecóloga y terminan asumiendo que tienes una vida sexual heteronormativa. Tú dices “Oye, pero por qué no hay un plan de salud orientada a la mujer LGTBI” y ahí es cuando me refiero a que no tenemos el mismo nivel de acceso a derechos.  

Y en el caso de la criminalización de la protesta para la mujer LGTBI. Cuál es el nivel de control que se hace desde el Congreso al Ministerio del Interior. Tenemos informes que son para defensores de derechos humanos pero no vinculados al tema LGTBI, tenemos informes que son para defensores ambientales, pero ¿la criminalización de la protesta para personas LGTBI? Y cuál es la situación de las personas LGTBI en lo posterior, que es la situación penitenciaria. 

Esos son temas que tienen que ser abordados, tocarse y empezar a visibilizarse y empezar a tocarse dentro de la agenda parlamentaria. 

Cómo te animaste a entrar a la política 

Al inicio señalaba que siempre en casa tocamos el tema de la política. Voy a hacer mucha incidencia en esto porque sí creo en los espacios formativos que no son solamente la escuela, no son solamente la Universidad o la calle, sino también la familia y no en el sentido estricto de familia porque mi familia es muy disfuncional. Vengo de una casa en donde teníamos mamá 1, mamá 2, mamá 3, mamá 4 y papá 1, papá 2, papá 3, papá 4. Éramos un grupo grande en donde no solo estaba mamá y papá sino también personas con las que convivíamos y con las cuales se van formando lazos, y en este espacio la política era algo muy común. Estamos hablando de los 80, de los 90, en donde no era posible no hablar de política en este espacio. Y ver la realidad social del País es lo que me impulsa a justamente abordar estos temas. 

Por qué en el Frente Amplio 

Es un espacio de izquierda. Yo me defino como una persona de izquierda, vengo también de una tradición  de izquierda es un espacio en el cual yo me identifico. He venido trabajando además con personas de esta fuerza política con las cuales me identifico. Una de ellas es Marco Arana con quien he venido trabajando en los últimos dos años y medio y es alguien con quien creo tenemos puntos afines y porque se puede hacer política desde los lineamientos del Frente Amplio 

Cómo interpretas ese rompimiento que hubo en FA del que luego se creó Nuevo Perú 

Fue en el 2016. Yo no estuve, yo no era parte del FA en esa época, pero esto no quiere decir que no tenga una opinión al respecto. Voy a ser muy sincera, está este ideal de las izquierdas unidas, de la unidad de las izquierdas. Luego, cuando vas incursionando mucho más en política, te vas metiendo más en estos espacios, quizá ese ideal queda en algo más utópico. Mi experiencia personal… -esta es una opinión netamente personal- cuando se dio el rompimiento de NP y FA, si bien no estaba ahí, no supe los entretelones, no supe las razones fundamentales en ese momento, era un poco desconcertante y creo que eso sentimos muchos de los que no estábamos en ese proceso y un poco desconcertante porque siempre esperas esa unidad de las izquierdas pero no siempre las izquierdas tienen que estar unidas. Puedes tener posturas diferentes, puedes tener ideas diferentes y entiendo que ese rompimiento se da por diferencias de fondo más que diferencias de forma. Se dio por diferencias de fondo y permite la formación de dos agrupaciones que tienen puntos en común pero que también tienen discordancias. 

Cuáles son esas discordancias 

A ver, son agrupaciones distintas. Si bien ambas son de izquierda tienen idearios distintos, tienen  hojas de ruta diferentes. Comparten la lucha contra la corrupción pero cómo se arma el discurso frente a estas luchas es lo que las hace distintas.  

Es el caso de la vacancia de PPK. Cuando se presenta en diciembre del 2017 la vacancia de PPK y tienes a una agrupación política que en ese momento no era tibia respecto a su posición y decide no solo votar a favor de la vacancia sino además quedarse en el hemiciclo, frente a otra agrupación que se levanta y se retira, creo que eso para un ciudadano que está comprometido con su país y que además cree que en momentos claves hay que tomar posición… Yo sí creo que en momentos determinados de la política hay que tomar posición. Para mí el retirarse, y te lo digo como ciudadana que lo miraba de fuera, fue un poco chocante también, porque no marcabas una posición en un momento que tenías que decir sí o no y ese tipo de “cómo termino yo llegando a la finalidad de algo” es lo que hace que estos dos espacios sean distintos. 

Pero creo que hay puntos de encuentro también y que son neurálgicos. Yo no me imagino a ambas agrupaciones estando a favor de no luchar contra la corrupción o a favor de un sistema que reduzca derechos. No me imagino a nadie de estas dos agrupaciones teniendo discursos contrarios a un enfoque de derechos. 

Y cómo se recompuso el FA luego de perder unos cuadros que eran bien conocidos. ¿Viste esa recomposición? ¿Viste la aparición de liderazgos múltiples? 

Yo creo que ambas agrupaciones, tanto el FA como NP, tuvieron y tienen cuadros importantes dentro de cada espacio. Creo que no se puede desmerecer ni a uno ni a otro. Por otro lado yo creo que ambos grupos se recompusieron, creo que tanto FA como NP se recomponen, en tanto como en todo espacio que se separa tiene que haber una reinvención como una recomposición.  

Pero sí hay presencia de personas que saltan a la política y que ahora las estamos viendo. Una de ellas -no me gusta poner este ejemplo- pero una de ellas soy justamente yo que vengo del espacio, si se quiere, más técnico y también hay otros compañeros jóvenes como Carlos Polo que también van visibilizándose en estos espacios pero también hay todo un grupo de personas que están detrás, que cuando uno entra y conoce más a fondo, que son cuadros importantes y que cumplen una función como en toda organización. 

Que temas debe trabajar la izquierda en el Congreso 

Mas que temas de izquierdas o derechas yo digo qué temas se deben trabajar como país dentro del Congreso. Qué temas deben de ser los de la agenda país en este Congreso 2020 que debe hacer una diferencia con el Congreso que hemos venido teniendo. Pasa sí por un tema de recomposición de fuerzas pero más que un tema de izquierdas o derechas el tema que debe ser prioritario en este Congreso del 2020 es justamente el tema de reconocimiento de derechos. Vivimos en un sistema en el cual la inversión termina siendo transversal y muchas veces por encima de los propios derechos. Eso es algo que tenemos que ir rompiendo, que tenemos que ir cambiando. Y más bien tenemos que ser un Estado en el cual los derechos fundamentales estén por encima de cualquier proceso de inversión. Empezar por eso. Eso es un tema que durante el Congreso anterior no pudo ser trabajado a nivel normativo pero también a nivel de fiscalización y control. No llegó a avanzarse en esos temas. 

Y a la reducción de brechas. Creo que es importante avanzar en una agenda país que contribuya en la reducción de brechas. 

Qué opinas del papel de la cultura en la sociedad. Y desde la política qué se puede hacer para fortalecerla. 

Yo tengo ahí una crítica, y aquí tiene que ver mi formación de abogada más ligada al tema de interculturalidad. Qué entendemos por cultura, o cómo definimos cultura. Porque si entendemos la cultura de manera tradicional nos olvidamos que vivimos en un país de diversidad cultural y en el cual las expresiones de cultura pueden ser distintas, diversas y ahí yo sí tengo esta crítica muy fuerte a entender la cultura como un solo espacio.  

Es fundamental el reconocimiento de la cultura y el reconocimiento de la diversidad cultural para poder avanzar como país. Y la influencia además de diversas expresiones artísticas que van ligadas a esta diversidad cultural también como un proceso de cambio, como un proceso también de protesta. ¿Puedes hacer política a través de la fotografía? Sí. ¿Puedes hacer política a través del cine? Sí. Y muchas veces termina teniendo mucho más impacto. Somos un país diverso y multilingüe en donde reconocemos que no sólo está el castellano como idioma. Reconocer esa pertinencia cultural, reconocer que hay lugares en los que se habla quechua, aymara y que justamente la cultura tiene que ser vista desde los ojos de esa comunidad campesina, nativa, pueblo indígena u originario. 

Hablando de cultura, hay una batalla cultural desde hace unos años en la que se pretende deslegitimar las luchas feministas y los derechos de las personas LGTBIQ a través de la desinformación y las campañas de desprestigio de los #conmishijosnotemetas que tiene sus alfiles en el Congreso y que quieren entrar otra vez. Qué opinas de estas campañas y de los congresistas conservadores que podrían entrar. 

Ya lo han dicho sus voceros -los más recalcitrantes han sido siempre FP en el Congreso anterior. Escuché una entrevista desde hace un mes cuando se empezaban a formar las listas en el Congreso, de un vocero de FP señalando que iban a ser la bancada que defendía la vida. Ahora, la vida de quién defiendes esas es la pregunta que nos deberíamos hacer o qué derechos defienden. Yo creo que hay algo que nos hace mucho daño como país, independientemente de los procesos de corrupción, independientemente del tema económico, es justamente el mantener un arraigo cultural que esté vinculado con ese conservadurismo que no permite el reconocimiento de derechos. Y yo utilizo mucho esta frase “El reconocimiento de derechos”. Yo no pido tu tolerancia, yo pido que me reconozcas. Como mujer lesbiana pido que se me reconozca, reconocer que tengo derechos, ¿es muy difícil de entender que detrás mío no hay una etiqueta, sino simplemente que soy humano o humana? Eso es algo que deberíamos tener en el discurso y que justamente combate ese discurso del conservadurismo que también está muy marcado con miedo y odio. Y eso es justamente lo que nos afecta como país. El miedo, el odio no solamente a la mujer lesbiana, mujer LGTBI sino también a la mujer en general. Y aquí hablamos de todos los niveles y de manera transversal, hay un miedo y una suerte de odio que lo hemos visto en el feminicidio, hablemos las cosas como son, son crímenes de odio, no son crímenes pasionales, no son problemas mentales, hay detrás un problema estructural que justamente genera esto. 

Es verdad, el parlamento termina siendo la representación de todas las voces pero no podemos legislar, ni podemos fiscalizar olvidándonos de derechos fundamentales y más aún si representas a un poder estatal. No podemos legislar, fiscalizar y hacer control político o representar desde opciones muy personales, desde espacios muy personales y discursos muy personales que tienen que ver con conservadurismos o que representan a determinadas facciones de la iglesia. No podemos, desde un poder estatal, seguir teniendo estos discursos. 

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