Viajes

Los Premios Maguey en el FICG

 

por Julio Lossio Quichiz

FICG30

Llegué a México el sábado. Lo primero que hicieron Antonio y Victor Hugo (en cuyo depa me quedé una noche y a donde regresaré después de Guadalajara) con el guapo amigo Chris, fue llevarme a conocer la Zona Rosa, un atractivo turístico imperdible para todo limeño gay reprimido, como lo somos todos en nuestra comarca virreinal comparados con los cabrones tan envidiablemente más libres de por acá: varias cuadras donde se mezclan los bares gays (a puerta abierta) con lugares gayfriendlys: restaurantes, hoteles y librería. No hay algo así en Lima, nuestros negocios diversos funcionan a puerta cerrada y, además, separados unos de otros dando la sensación de estar escondidos, ocultos, temerosos. El barrio por Hamburgo con Amberes, en cambio, es una fiesta.

Pero vine en esta fecha (primera vez que vengo a México y, por cómo me estoy sintiendo, ya sé que volveré) porque quería ir al Festival Internacional de Cine de Guadalajara, uno de los cuatro festivales de cine más importantes de Latinoamérica, junto con el Festival de Mar del Plata, el Festival de Cartagena y el Bafici. Pero lo que me atre tanto en este festival mexicano es que es el único que entrega un premio LGTBIQ, el Premio Maguey.

Maguey

Salí para Guadalajara en bus el domingo a las 12 de la noche y llegué al día siguiente a las 7 am. Viajé de noche así que no pude ver mucho del paisaje (lo que vi de la carretera es que está como si la hubieran inaugurado ayer, sin parches, bien pintada y señalizada, y con restaurantes Papa Johns cada ciertos tramos, un lujo). Según el GPS de mi celu pasamos a la orilla de una enorme laguna que espero ver a mi regreso cuando haga el viaje de día.

Tuve la suerte que mi compañera de bus (sentada detrás mío porque vine en el asiento número uno, individual) iba a un hotel cerca de la Expo, sede del Festival, así que compartimos el taxi (70 pesos cada uno, que son como 14 soles). No compartimos el hotel porque ella se iba a uno cuatro estrellas de a 800 pesos. Un taxista súper amable, que en el camino nos fue contando historias de horror sobre corrupciones y lavados de dinero, me llevó a otro más humilde (470 pesos, 94 soles) pero decente. Luego vi que había varios que asistían al festival hospedados ahí también.

Solo dejé mi mochila en el hotel y salí raudo para no perderme la Mesa de Diálogo con algunos de los directores candidatos al Maguey.

Mesa de Diálogo

De izquierda a derecha: Pável Cortés director de los Premios Maguey, Fernando Urdapilleta de Estrellas Solitarias (México), moderador Florian Weghorn (programador de la Berlinale), Sebastiano Riso de "Más oscuro que la medianoche" (Italia), Mauricio Lòpez Fernández de "La Visita" (Chile)


Mesa de Diálogo 2

Luizo Vega de "The Material Boy" (Francia), Claudia Lorenz de "What's between us" (Suiza) y Justin Kelly de "I am Michael" (EEUU)

La Mesa de Diálogo estuvo espectacular. Como pueden ver en las fotos, estaban presentes los directores de “Estrellas solitarias” (México), “Más oscuro que la medianoche” (de Italia, que estuvo en el Festival de Lima), “La Visita” (Chile), “The Material Boy” (película registrada como de Francia pero el director es argentino nacido en EEUU), “Unter der haut” (algo así como “Lo que hay entre nosotros” de Suiza) y “I am Michael” (EEUU).

La mesa tenía como tema general las “dualidades” y la discusión se centró en temas como si existe un cine queer y de las dificultades para su existencia. El rollo más fuerte fue del mexicano de Estrellas Solitarias explicando que una de sus intenciones fue descubrir la alianza entre miembros de la iglesia y la homofobia. En general estaba presente el espíritu reivindicativo de una cultura underground que pretende hacerse paso en el mainstream, sea usando sus referencias (Madonna en The Material Boy) o algunas de sus jóvenes estrellas (en I am Michael, primera película de Justin Kelly, aparecen James Franco y Zachary Quinto). Ante una pregunta maliciosa del público sobre si el cine gay está de moda y es un seguro de éxito en la taquilla, el director de “Más oscuro…” recordó que películas que nos hacen pensar eso, como Brokeback Mountain, las películas de Almodóvar o El Código Enigma, son solo pocos casos de éxito que más bien demuestran lo contrario: lo difícil que es hacer películas gays pues estas tienen que ser muy buenas para que consigan ser atendidas. Claudia Lorenz destacó el hecho que su presencia como la única mujer y lesbiana en la mesa era una muestra de lo difícil que podía ser aún para un sector de la población poder destacar.

La semana está empezando y hay una buena lista de películas por ver.

Hoy martes en la mañana quiero estar en la proyección y rueda de prensa de Estrellas Solitarias, en la tarde es el estreno para Latinoamérica de Sebastian, la película peruana con temática gay, y en la noche quiero ver Made in Bangkok, el documental mexicano sobre Morgana, soprano trans (antes contratenor) que describe su vida como cantante de cabaret y su viaje a Tailandia, sin dinero, para operarse. Ya les iré contando.