Viajes

Sebastián

 

por Julio Lossio Quichiz

Sebas

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“Sebastián” es dirigida, co-escrita y co-producida por Carlos Ciurlizza quien, según IMDB.com, ha tenido los siguientes logros antes de lanzarse a filmar su primer largo:

- Su guión “The Arch” fue finalista de un concurso de guiones el 2012 en el Festival de Películas de Beverly Hills

- El corto que co-dirigió, co-escribió y co-produjo, “Ready to talk”, ganó el premio al mejor corto internacional en el Festival de Palencia, España, el 2012.

- “Ready to talk” fue seleccionada y se presentó en el Rincón del Corto de Cannes, el 2012.

- Su guión “Breathe” basado en el corto “Ready to talk” fue semifinalista del laboratorio de escritores de Sundance el 2013.

- Su guión “Take me with you” fue semifinalista del laboratorio de escritores de Sundance el 2012.

“Sebastián” tiene 7 nominaciones en el Festival de Cine Internacional de Guadalajara, que termina este domingo 15, en la categoría de Pelìculas Iberoamericanas de Ficción: Mejor Película, Mejor Director (Carlos Ciurlizza), Mejor ópera prima, Mejor Actor (Carlos Ciurlizza), Mejor Actriz (Myriam Reategui), Mejor Guión (Carlos Ciurlizza) y Mejor Cinematografía (Carmen Rosa Vargas).

La película se filmó en Ferreñafe, Lambayeque, lugar tradicional (resaltado al extremo en el naturalismo casi chocante de la fotografía de exteriores y en las vestimentas, especialmente de las tres figuras fantasmales completamente de negro, sobre las que luego hablaremos), como opuesto a Los Ángeles, California, de donde viaja Sebastián que regresa a ver a su madre enferma.

El hecho es que Sebastián es un antihéroe gay, cosa poco frecuente en el cine que trata la temática LGTBIQ donde, o eres un sanote defensor de la causa, o eres un villano gay o una víctima o un hedonista nihilista.

Puesto que desde la info de la película sabemos que Sebastián es gay y casado con Josh, nos deja boquiabiertos, nada más empezando, ver al que esperábamos sea nuestro héroe, se mande con un beso y más con su ex novia. Y al final… (no lo contaré).

Como buen antihéroe, sin embargo, se compra el pleito (cuando ya no le queda otra) y termina enfrentándose a los monstruos conservadores. Y aquí es donde debemos referirnos a esa creación de ánimas oscuras que viajan como volando de una escena a otra y que, como en el antiguo teatro griego, aparecen en cualquier momento para reiterarnos (una práctica que gusta poco en la modernidad de espectadores que prefieren no se les recalque la acción que ven transcurrir) que el alejarse de los dioses y de las tradiciones llevarán a la tragedia.

Un símbolo reconocible del universo gay, también poco retratado en este tipo de filmografía y que lamentablemente se desarrolla poco en la película, es la de la madre pasiva agresiva, un amoroso mounstrito posesivo. Alcaldesa del pueblo, postrada en el hospital, atacada por la cizaña de las 3 aparecidas cuchicheantes, víctima al fin, no puedes dejar de sentir simpatía hacia ella… hasta que se desenmascara su lado miserable y manipulador. Escena genial esta (y punto de quiebre en la película) en la que aquello que te has obligado a querer tanto se levanta contra ti y esparce su veneno.

El giro inesperado del final (arriesgado cuando la película, hasta ese momento, se nos había mostrado claramente militante por la causa a favor de una opción no heteronormativa) reconvierte a la madre y apela al antiheroísmo del personaje.

“Sebastián” es una película que merece ser vista, su guión, osado, tiene simas producto de su ánimo aleccionador pero también cimas con buenas altitudes que la hacen muy rica.