Entrevistaactualidad

Arte, educación ydiversidad sexual

 

Texto: (*)Ricard Huerta

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Tratar sobre diversidad sexual desde la educación artística nos permite hablar abiertamente de muchos temas que hasta hace poco resultaban casi tabús, al tiempo que motivamos al alumnado y profesorado de secundaria impulsando actitudes respetuosas y potenciando los valores. Con el fin de despojar nuestras aulas de miedos y ocultaciones apelamos a los derechos de las personas dando al alumnado la posibilidad de opinar y establecer debates. Para indagar sobre estos y otros temas hemos organizado el Congreso Internacional Educación Artística y Diversidad Sexual, primera iniciativa de estas características, que se celebrará en la Facultad de Magisterio de la Universitat de València los días 13 y 14 de noviembre de 2014.

Apostamos por una educación artística como motor de cambio social, ya que el territorio del arte permite reflexionar y actuar sobre la realidad en la que vivimos. Desde la educación artística se pueden aprovechar numerosos recursos para mejorar y transformar dicha realidad en base a criterios como el respeto, la colaboración y la equidad. Podemos defender los derechos humanos a partir de las geografías del arte y encaminar los esfuerzos hacia una mayor aceptación de la diversidad sexual en las aulas. Abordando estas cuestiones visibilizamos una realidad social y cultural que sigue ausente en las aulas. Personas de todas las edades están sometidas a discriminaciones de orden legal, cultural, educativo y político a causa de la homofobia y de la heteronormatividad, lo cual influye negativamente en su salud y su bienestar. El alumnado y el profesorado que asume su diversidad sexual como una opción personal legítima ve mermadas sus posibilidades de llevar una normalidad académica y laboral en este sentido, lo cual es un síntoma de debilidad del sistema educativo, ya que se trata de una cuestión directamente relacionada con los derechos humanos, el ejercicio de la democracia y la responsabilidad social, tal y como lo expresan las normativas impulsads por el Consejo de Europa y UNESCO. Desde el arte se abren diversas posibilidades de acción, entendiendo la educación artística como una geografía plural y porosa que atiende a la relación entre los individuos y su entorno.

Artistas como Miguel Ángel o Caravaggio tuvieron que someter su sexualidad al rigor que exigían el poder religioso y los esquemas dominantes. Por el contrario, hoy podemos elaborar lecturas desprejuiciadas de las obras de David Hockney, Pierre et Gilles o Nan Goldin sin tener que evitar su trama sexual. En las clases de arte hemos de hablar al alumnado de la obra de Keith Haring, Pepe Espaliú, Wolfgang Tillmans, Cabello-Carceller, Gilbert & George, Carlos Motta o Félix González-Torres, sin ocultar su orientación sexual, ya que intentar comprender a estos artistas y no tener en cuenta su implicación en la lucha por los derechos LGTB es muy complicado. Esconder estas realidades resulta anacrónico, del mismo modo que cuesta entender por qué motivo en algunos catálogos, libros o exposiciones sobre Francis Bacon, Robert Rauschenberg, Jasper Johns, Jackson Pollock, o Cy Twombly se insiste en ocultar su opción sexual, de manera que perdemos buena parte de la perspectiva que plantean y nos alejamos de sus posibles lecturas. Si ocultamos a nuestro alumnado estas realidades sobre la vida y la obra de grandes artistas perpetuamos un registro de actitudes homófobas y recalcitrantes.


La estética propia de la diversidad sexual está al alcance de nuestro alumnado en los videoclips de Lady Gaga, Madonna, Pet Shop Boys, Culture Club, George Michael y tantos otros ejemplos que inundan la red. ¿Por qué motivo no nos acercamos a estas muestras de la cultura popular para analizar las imágenes que representan? ¿Es por la misma razón que no estamos revisando en clase films tan recomendables como Philomena (Stephen Frears, 2013), Contracorriente (Javier Fuentes-León, 2009), Milk (Gus Van Sant, 2008), Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), C.R.A.Z.Y. (Jean-Marc Vallée, 2005), El banquete de boda (Ang Lee, 1993) o La calumnia (William Wyler, 1961)?, ¿O acaso no resultan fascinantes las filmografías de directores como Almodóvar, Pasolini, Fassbinder, Jarman, o Lichtenstein? Resultaría muy eficaz que desde el cine y la música atendiésemos a la cultura visual que generan los postulados LGTB para abordar los problemas de quienes se enfrentan a realidades diversas en lo referido al género y la identidad sexual. Las películas del director catalán Ventura Pons constituyen un conjunto inigualable para analizar la evolución de ciertos aspectos estéticos y sociales propios de nuestro entorno, como su atrevido documental Ignasi M.

A pesar de que el mundo del arte ya dispone de una componente poderosa en el tratamiento de la diversidad sexual, en las aulas se sigue evitando este tipo de cuestiones, de manera que nos convertimos en cómplices de una posible aula armario al no dejar paso a conceptos y realidades como “gay”, LGTB, “homoerotismo”, “outing”, “doble vida”, o “salir del armario”, lo cual además, en caso de tratarse académicamente, resultaría motivador y daría cabida a interesantes debates en el aula. Más allá de los miedos y los prejuicios, la educación artística nos ofrece el poder de la imagen como elemento cercano a nuestro alumnado, que se siente altamente implicado con la creación y el disfrute de imágenes tecnológicas.

Con motivo del congreso se publican en importantes publicaciones monográficos sobre el tema. En la revista Cuadernos de Pedagogía (www.cuadernosdepedagogia.com) encontramos artículos que nos dan algunas claves para educar en la diversidad afectivo-sexual y de género desde las artes; se analizan producciones artísticas y tecnológicas del alumnado para conocer los conceptos de ciborg, drag queen y drag king con el fin de contribuir en la configuración de la identidad de una manera más flexible; se estudia de qué manera formamos a los docentes en diversidad sexual reflexionando sobre cultura visual en series infantiles de televisión. En la Revista de Educación Aula (http://aula.grao.com) se nos habla de iniciativas para la subversión desde las artes en el ámbito de la educación secundaria, de propuestas educativas desde el museo de arte contemporáneo para fomentar el respeto hacia la diversidad sexual (a partir del montaje We who feel differently del artista Carlos Motta), o también de iconografía de la homofobia con una propuesta de trabajo para secundaria. Y en la revista Temps d’Educació de la Universitat de Barcelona (www.raco.cat/index.php/TempsEducacio) podremos encontrar artículos de autores como Jim Sanders, Belidson Dias, Montse Rifà o Jordi Planella. También EARI Educación Artística Revista de Investigación dedicará un número especial al tema (www.revistaeari.org).

Así pues, dispuestos a investigar y a visibilizar el tema, os animamos a participar desde el Perú con vuestras ponencias (“comunicaciones”), tanto presenciales como online, para que podamos debatir y conocer las diferentes inquietudes y sensibilidades en el congreso EDADIS (http://artemaestrosymuseos.wordpress.com).

* Profesor de Educación Artística en la Universitat de València y Director del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas.

 

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