Entrevistaactualidad

La revolución estética de la Familia Galán en Bolivia

 

Texto y fotos David Aruquipa Pérez

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Este recorrido histórico lo presento en primera persona, citando algunos fragmentos de Diamela Eltit, que con mucha frescura escribe sobre nosotras. Las Galán, nacemos en 1997, inspirada por Diana Sofía Galán, quién primero transfiere el arte del transformismo a su grupo de amigos más cercanos, que adoptamos el apellido “Galán”.

París y Danna Galán, después de varias apariciones en bares y discotecas nocturnas, adoptamos un transformismo mucho más agresivo, lúdico e interpelador, asociándolo con el drag queen. El año 2001 hacemos nuestra primera aparición pública y masiva. En ese momento, ya se percibía la necesidad de hacer otro tipo de acciones, alejadas del activismo institucionalizado, y más cercanas a la interpelación social desde las calles, ese año ya nos denominamos “Familia Galán”:

En La ciudad de La Paz Bolivia, la Familia Galán busca, mediante sostenidas intervenciones públicas, generar un nuevo enclave cultural, Básicamente su trabajo consiste en la irrupción, de manera orgánica, en espacios emblemáticos en la ciudad –casa de gobierno, instituciones jurídicas, frontis de iglesias- con sus vestimentas extremadamente antirrealistas que parecen extraídas del sueño bizarro de una diva capturada por un agudo trance fashion. (Eltit, 2007:122)

La primera presentación pública de la Familia Galán, fue en el Festival de Ciudadanía Sexual “Placer en la Plaza”, en diciembre de 2001 en la ciudad de La Paz. Es en este Festival donde Susanna Rance luego K-os Galán, se interesa por nuestras actividades y comienza a teorizar y ver plasmadas en carne, esponjas, tacos y pelucas las teorías performativas de Judith Butler.

El autonombrarnos como “familia” fue una respuesta a los grupos “pro-vida” y fundamentalistas religiosos que defendían la “familia nuclear”. Nuestra propuesta consistía básicamente en la familia política por decisión nuestra, conectadas por nuestras acciones públicas y el discurso político con sólidas interpelaciones sobre los géneros y las sexualidades.

Nuestra sola presencia era de por sí una interpelación política. Son célebres nuestras apariciones en la Plaza Murillo de la ciudad de La Paz, centro del poder estatal, así como las transgresiones urbanas en el paseo de El Prado y muchos espacios públicos, cruzando fronteras de nuestro país con esta propuesta. Nuestras acciones, se hacen desde los cuerpos politizados, interpelando así al sistema patriarcal y heterocentrista.

La Familia Galán ha tenido una gran influencia dentro del movimiento TLGB de Bolivia, puesto que a través de nuestra agenda, desde la “estética galán”, otras agrupaciones se apropiaron del transformismo drag queen, y lo expresaron en distintas actividades, tales como: Las Divas, la Familia Holiday, Familia Anderson, y otros grupos.

Nuestros nombres elegidos, son producto de pasiones y deseos:

Sus nombres familiares–no civiles también condensan esa artificialidad que los enmarca: Danna, Kris-is, Paris, Dolor, K-os, Calipso, Pecado, Pasión, Vizio, Katrina, Alisha, Letal, Fatal, Irán, entre otros. Un conjunto de nombres que parecen sacados de un afiebrado santoral digital. Un santoral que fuera activado por el brillo de una mano enguantada circulando por una disco periférica. (Eltit, 2007:122)

Hemos sabido utilizar el transformismo como una herramienta de lucha política, entonces, no somos solamente un colectivo trans; somos una representación estética de lo lúdico del mundo drag queen, que desde hace más de una década venimos abriendo nuevos espacios de diálogo:

La gente los reconoce como los íconos trans bolivianos, asociándolos con el ejercicio de derechos y libertades. Son un movimiento estético con una amplia acción política y propuesta social revolucionaria que se ha apropiado, simbólica y físicamente, de un espacio en el corazón del público. No sólo como transformismo, sino como una ideología que intenta romper con lo supuestamente normal sobre la cultura, la educación y la información; además de la sexualidad y el género para repensar desde otros enfoques una verdadera revolución social. (Antelo, 2013:16)


Nuestra estética ha provocado y conquistado a un país, desde fotógrafos a literatos, desde las fiestas populares a galerías de arte, como en el caso del artista Alfredo Müller, un controversial pintor cruceño, que ha seducido escandalizando y manteniendo una permanente polémica con la sociedad conservadora de la ciudad de Santa Cruz - Bolivia, y quién hace un año atrás ha invitado al público paceño aun viaje inolvidable a través de su pintura, escogiendo una muestra donde París, Danna y Alisha de la Familia Galán, son representantes de las “Estéticas Galán”:

La presencia de la Familia Galán, como un movimiento que se ha apoderado de un espacio importante, sino el más, dentro de lo que va del siglo XXI, en la historia del arte y de los corazones de los paceños. Esta muestra promete ser imperdible por los ingredientes que contiene, porque tanto Müller como “La Familia Galán” son representativos del arte tanto cruceño como paceño en lo que va del siglo, indudablemente. Su contribución a la formación de nueva estéticas en el país es obvia y su lugar en la historia de ambos partenaires está asegurado; han marcado su presencia y los medios han tenido un largo y duradero romance con ellos. (Ídem)

Somos una familia porque así lo decidimos. Es en el cuerpo donde reflejamos y cuestionamos el sistema patriarcal. Este breve viaje por pasajes y memorias con algunos amigos como Alfredo Muller, Tony Suarez, Pedro Lemebel, Diamela Eltit, nos motivan a seguir transformando.

La familia Galán, renuncia a establecer clasificaciones fijas porque las identidades son construcciones sociales en permanente movimiento, y por lo tanto no pueden ser petrificadas. La propuesta de trabajo de la Familia Galán, podría constituirse en un dispositivo cultural, activamente político, que permitiría contrarrestar una de las condicionantes más complejas que buscan implantar lo “políticamente correcto”, como es el afiliarse obligatoriamente a definiciones reductoras. (Eltit, 2007:125)

Somos hijas e hijos ilustres del atrevimiento…

 

 

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