Entrevistaactualidad

Las lesbianas Rebeldes

 

 

Texto y fotos: Crissthian Manuel Olivera Fuentes

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Historia y recorrido

El Día de las Rebeldías Lésbicas se celebra cada 13 de octubre desde el 2007 cuando en el VII Encuentro Lésbico Feminista de Latinoamérica y el Caribe, llevado a cabo en Santiago de Chile, las participantes decidieron instaurar este día en homenaje al I Encuentro realizado en 1987 en Cuernavaca (México).

Este año marcharon con el lema “Tengo el orgullo de ser lesbiana y soy feliz”. La concentración se inició desde las 3 de la tarde en el Parque Juana Alarco de Dammert, más conocido como Parque Neptuno por el monumento a este dios romano ubicado sobre la fuente del mismo nombre (cdra. 14 de la Av. Garcilaso de la Vega, frente a la SUNAT).

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Concentración de las lesbianas rebeldes en el Parque Neptuno.

La marcha recorrió las avenidas Garcilaso de la Vega, Colmena, Plaza San Martín y finalizó en la Plazuela de La Merced, en la cdra. 6 del Jr. De la Unión. Lo hizo con la infaltable batukada, que coreó arengas como “ni botas ni sotanas detendrán a las lesbianas”, “mírala que linda viene, mírala que linda va, la revolución lesbiana que no da ni un paso atrás”, entre otras.

Primero existo, luego demando

Crónicas de la Diversidad estuvo presente en la VIII Marcha por las Rebeldías Lésbicas que la Articulación de Lesbianas Lima, iniciativa que aglutina a diversos colectivos lésbicos y activistas independientes de la capital peruana, realizó el pasado 11 de octubre para hacerse visibles ante una sociedad aún atravesada por la misoginia, el patriarcado y la lesbofobia.

Año a año hemos ido creciendo y hace tres años estamos agarrando las avenidas principales de Lima y haciéndonos visibles. Esto es parte de visibilizarnos, de decir aquí estamos, somos las lesbianas, somos orgullosas porque hemos elegido y trabajamos desde nuestra identidad, desde no estar dentro de un clóset sino desde decir lo que somos, vivir como somos, ejercer nuestra sexualidad desde donde estamos y desde donde somos” nos cuenta Charo Villegas, una de las voceras de la actividad.

A pesar de la persistente invisibilidad de las lesbianas, ellas optan por rebelarse ante esa situación y crear en las luchas cotidianas espacios de resistencia que contribuyan a democratizar el país y permitan ubicarlas como sujetas de derecho.

Es un mensaje de esperanza, de reivindicación, porque no son buenos tiempos no solo para las lesbianas sino para el movimiento LGTBI en general, pero también para el país. Después de las elecciones que hemos tenido, no puedo dejar de mencionarlo porque la verdad es que hay una crisis de representación, pero en medio de todo eso nosotras reivindicamos nuestro orgullo de ser lesbianas y lo compartimos”, nos explica María Ysabel Cedano, activista de Lesbianas Independientes Feministas Socialistas, (LIFS), en cuyo sitio web pueden encontrar el manifiesto de este año.

Otro ejemplo de esos espacios son los ejercicios de recuperación de la memoria histórica de las lesbianas. Mary Vargas, responsable de los talleres para mujeres lesbianas y bisexuales del Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), nos comenta que hicieron “la construcción de la lesbiana rebelde, una especie de rescate de las nietas de las brujas que no pudieron quemar la represión y el sistema”.

El pensarse como ser complejo e integral y ubicarse socialmente como tal también es parte del proceso reflexivo de las lesbianas. Así nos lo demuestra Lucy Martínez, activista joven del MHOL que evidencia la articulación con las demás agendas de derechos humanos al sostener que “Yo no reclamo al Estado solamente el que me reconozca por ser lesbiana, reclamo también mis derechos por ser mujer, indígena, afrodescendiente. Yo no voy a ir a que me reconozcan un solo derecho, voy a que me reconozcan todos mis derechos”.

Problemas de la invisibilidad

El no reconocimiento de la existencia plena de las lesbianas por parte de la sociedad y del Estado tiene consecuencias en la falta de políticas públicas orientadas a combatir la exclusión, la discriminación, la violencia y la falta de oportunidades.

No existimos, no somos visibles para nada. Vamos a un ginecólogo que nos asume como hetero y nos trata como tal, entonces dos mujeres no podemos tener sexo y eso nos es así. Este año hemos tenido casos fuertes de lesbofobia, el caso de la selva con la compañera Fachín que fue prácticamente desfigurada y golpeada a razón de su orientación sexual. Hemos descubierto que algunas compañeras han ido a hacer denuncias sobre violencia, pero no registran el detalle de si la violencia fue en una relación lésbica, entonces pasa como un caso de violencia más. No hay registros oficiales de violaciones correctivas, pero sí extraoficiales. Hace dos años una compañera logró suicidarse después de dos intentos. Era una de las seis compañeras que identificamos en la zona centro de Lima y que habían sido violadas con lo que llamamos violaciones correctivas, para corregirlas de su lesbianismo. Fueron violadas unas por grupos de amigos, otra con el consentimiento de la familia por un novio y otra, también con consentimiento de la familia, por un familiar”, relata Villegas.

Por su parte, Vargas comenta que hay un “alto índice de denuncias que nos llegan al interior del MHOL, pero lo que se hace legalmente es muy poco. Lo último ha sido el de la compañera Taz Montenegro de Arequipa, que hizo una denuncia contra su hermana que la había amenazado con hacerla violar para cambiarla cuando su familia se enteró que era lesbiana, ella acaba de ganar ese juicio”.

Cedano nos expone otras formas de violencia: “Cuando las niñas o adolescentes van gustando de otras niñas o adolescentes, tal vez en ese momento pueden ser víctimas de algún tipo de represión y no solo eso sino por querer vestirse diferentes, por querer jugar diferente a lo que se suele pensar que las niñas deben hacer. En la adolescencia hay mucha presión social porque una ya tenga el enamorado, y creo que también allí hay otro momento de negación de lo que una es, eso va afectando. Y después hay casos extremos donde hemos escuchado casos de familias que encierran a sus hijas en clínicas para tratarlas psiquiátrica o psicológicamente para que cambien, o sea la familia muchas veces es un lugar de opresión, de represión, de violencia. También hemos escuchado testimonios de lesbianas cuyos padres las condicionan para que puedan seguir estudiando. También hay muchos casos que se van detectando de serenazgos que cuando ven a una pareja lesbiana en un parque o en un centro comercial le reprimen, como si estuviéramos cometiendo algún delito o alguna falta. No podemos darnos un beso, amarnos libremente”.

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Performance de la vida cotidiana de las parejas lésbicas durante la concentración.

Avances recientes

Las LIFS han puesto al servicio de la Articulación de Lesbianas Lima una propuesta técnica de protocolo de atención en salud sexual y reproductiva para lesbianas en los centros de salud del Estado. La iniciativa surge en respuesta a lo estipulado en el propio Plan Nacional de Igualdad de Género 2012 – 2017 (Resultado 4.4).

La propuesta normativa ha sido presentada al Ministerio de Salud (MINSA), la Defensoría del Pueblo, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y al Sistema Metropolitano de la Solidaridad (SISOL).

 

Lima, 01 de noviembre de 2014

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