Entrevistapersonajes

Edgard Guillen

 

Por Jorge Chavez

Lima, Marzo 2014

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Edgard Guillén nos recibe en su casa, donde hizo teatro unipersonal por más de 20 años. Le comento que la idea es conversar sobre la relación entre el teatro y la normalización de los sujetos LGBT en el Perú.

“Ser gay en esta época no es tan difícil como era cuando empecé a hacer teatro en los 60” comenta antes de remontarse a 1966 y contarnos que, luego de volver de Europa -donde pasó varios años- “trajo una obra que le encantaba, de Peter Shaffer, se llamaba “Five Fingers Exercise” (Ejercicio para 5 dedos) y allí, en una historia de pasiones desatadas al interior de una familia pequeño burguesa por culpa de un guapo (y muy rubio) profesor de alemán, se trataba el tema gay de manera sutil, pero el tema estaba presenta aunque con un final nada feliz…como tenía que ser entonces en los 60”. “Five Fingers Exercise” (Ejercicio para 5 dedos) fue la primera obra que presentó un personaje gay en el Perú.

Edgard tuvo el atrevimiento de seguir presentando obras de teatro donde uno de los personajes sufría más que vivía su homosexualidad pero, llegó un momento en que decidió que esto no tenía que ser así, que los gays podían ser y eran felices y que la vida de una persona homosexual no estaba indeleblemente marcada por un destino trágico.

Una de esas obras marcó un hito porque en ella no sólo había un personaje gay sino que prácticamente todos los personajes eran hombres homosexuales mostrando las muy variadas formas en que se puede ser gay. La obra fue “The Boys in the Band” (Los muchachos de la banda) de Mart Crowley y Edgard recuerda que vio la película en el Cine Colón del centro de Lima “cuando era un cine de estreno”. La película le gustó tanto que encontró la manera de conseguir el guion de la obra de teatro (estrenada en Broadway fines de los 60) y le pareció tan bueno que decidió hacer la traducción y montarla.

“‘Los muchachos de la banda’, fue un hit teatral. Al principio pensé que me iban a cerrar la sala porque era un espectáculo donde se ponía en escena a 9 personajes caracterizando a cada uno de los tipos de homosexual que pueden haber en el mundo: el actor reprimido que no quiere que nadie sepa que es gay, el señor de barba muy serio que dejó a la mujer por un chiquillo, la loquita…etc. Tuvo un éxito único y fue un hito en el teatro peruano. Ahí seguí con este tema y seguí evolucionando hasta que cerré ese ciclo con una comedia, donde se presentaba el asunto homosexual pero no rodeado de drama, como debe ser, porque a estas alturas tener problemas con que alguien sea gay, por favor ¿no?”

En el primer montaje participó Eduardo Cesti, Reinaldo Arenas, Carlos Victoria, Enrique Avilés Carlitos Larrañaga, sobrino de Elvira Travezí.

El ciclo del que habla Edgard, iniciado en 1977 con “‘Los muchachos de la banda’ se prolongó hasta la mitad de los años 80 con obras como “El Amor de los Unos y los Otros”, “Greta Garbo quien diría vive en un cuchitril” y sobre todo “El Amor del Otro Lado”.

Para hacer “El Amor de los Unos y los Otros”, una comedia en la que el protagonista “era una loquita de alarido pero que era la persona más buena y simpática del mundo”, Edgard debió transformarse en “un figurín” con “african look de cabello natural” y “culito postizo”. Fue un éxito rotundo.

Ya en la década del 80 las puestas en escena de teatro con temática gay coincidieron con el surgimiento del primer movimiento activista por los derechos de las personas homosexuales, el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL). Entre los fundadores de MHOL había también hombres de teatro: Pipo Ormeño y Beto Montalva quienes por esa misma época habían hecho un inigualable montaje de “El beso de la Mujer Araña” de Manuel Puig, obra que Edgard confiesa haber visto más de 10 veces.

Es fácil imaginar que esta continuidad de puestas en escena con temática gay hizo que las salas de teatro se convirtieran en un punto re reunión de personas homosexuales, profundizando una tendencia que venía de las décadas anteriores. Esa fue una de las razones por las que, para dar a conocer el surgimiento de MHOL y contactar a hombres y mujeres homosexuales Oscar Ugarteche, Montalva y Ormeño le pidieron a Edgard poder hablarle al público al final de algunas de las funciones de “El Amor del Otro Lado”, obra que culminaba con un beso entre los dos protagonistas, probablemente el primer beso homosexual presentado en un escenario limeño.

“Se presentaron esa noche Oscar, Pipo, Beto y algunas feministas. Yo me senté entre el público y recuerdo que dije muy suelto de huesos que yo no tenía la la necesidad de afiliarme a ningún grupo porque nunca me había sentido discriminado. Que terrible equivocación la mía!, ¿Cómo pude haber dicho semejante idiotez? Claro que era discriminado, claro que era tratado de manera diferente y por eso el atrevimiento mío de luchar contra eso, de haber hecho las cosas que hice.”
Quizás muchos jóvenes gay no se han dado cuenta pero la aventura que inició Edgard Guillén cuando empezó a mostrar en escena ese amor que no se atrevía a decir su nombre, ese amor “del otro lado” que puede y debe tener un final feliz fue una contribución enorme al proceso que ha llevado a que ahora pueden vivir su sexualidad con mucha mayor libertad.

Gracias Edgard por mostrarnos que la felicidad no es sólo un derecho “de los otros”, que la felicidad es también nuestra y que vale la pena luchar por alcanzarla.

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