Entrevistapersonajes

La desición de Carlos Bruce

 

Entrevista: Julio Lossio y Alejandro Merino

Fotos: Coco Alarcón

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Para empezar, ¿cuál es su opinión del movimiento LGTB en el Perú?
Bueno, (en los viajes que he realizado difundiendo el proyecto de ley) he podido constatar que en el norte y en Iquitos el movimiento LGTB es mucho más organizado. Estuve en Trujillo y hay mucho entusiasmo, en Iquitos, ni que se diga. En el sur es diferente, en Arequipa ha surgido una nueva organización de gente con mucho entusiasmo que está tratando de forjar una organización, pero en el Cusco percibí que todavía está a un nivel muy inicial. No soy un experto, es solamente la impresión que tengo. La región donde más vi más entusiasmo, aparte de Lima, es Iquitos. Allí tuve la oportunidad de estar en una discoteca para el Miss Gay, en un galpón inmenso, los gays con sus padres y hermanos, primera vez que veía a un chico de 9 años en una discoteca gay. “¿Qué es esto?”, me pregunté, resulta que el hermano menor iba a aplaudir a su hermano que participaba en el concurso, un ambiente muy bonito y familiar.

¿Qué opina del movimiento LGTB en Lima en específico y del momento que atraviesa el MHOL?
Creo que el MHOL es una institución legendaria, representativa del movimiento gay del Perú, una de las más antiguas y tiene también una posición política que lo limita un poco. Creo que debería haber una organización representativa de los gays y lesbianas en el Perú que sea apolítica, que incluya todas las tendencias, pero que tengan el denominador común que es la defensa de los gays y las lesbianas y que inclusive en su estatuto haya el compromiso de no adscribirse a ninguna tendencia político partidaria, podrá apoyar o no a algún candidato en alguna coyuntura, eso sí, pero desde fuera, no meterse en una organización política. Por ejemplo, colaboro mucho con el MHOL, pero sé que me ven como alguien de afuera, porque tienen su posición política y yo soy un congresista liberal, no soy de izquierda tradicional, a veces, eso nos separa. El hecho es que todos queremos lo mismo en este tema de los gays y las lesbianas. Creo que todavía falta que algún día se forme una organización que abarque a todos, así, sería una organización muy fuerte.

¿Por qué un gay o una lesbiana que no tiene o no quiere tener pareja debe apoyar el proyecto de ley?
Porque es un proyecto de ley de igualdad, es decir, a corto plazo yo no tengo planes de unirme a nadie, pero me molesta no tener este derecho, es discriminatorio. Ésa es la razón, además, porque sería la primera señal que da el estado peruano, que le dice a la comunidad: “oye tú eres tan peruano como los demás y efectivamente tengo que darte los mismos derechos que a los demás”, esa señal para mí es importantísima y para lo que puede venir después.
¿No se acogería usted a la ley de unión civil?
Inmediatamente no tengo planes, pero también tengo derecho a ser feliz, por el hecho que sea congresista no significa que me tenga que castigar a ser infeliz.

¿Cree que son necesarias más movilizaciones o que es el momento de la negociación política en lo que respecta a la unión civil?
Hay espacio para seguir reclamando por nuestros derechos, con el mismo espíritu de la marcha por la igualdad, la marcha por la igualdad no fue una protesta, fue una fiesta, que impresionó a todos, porque había gays de todos los estratos sociales, había gente que nunca habían participado de una marcha y salieron a la calle a participar de ésta. No hay que dejar que la llama se apague, hay espacio para mayores expresiones de la comunidad, para esto y mucho más.

¿Cree que hay alguna relación entre la bonanza económica del Perú y el “momento” de los derechos LGBT?
Sí, en todos los países cuando hay un crecimiento económico sostenido empiezan a darse cambios sociales. Hay temas que antes no eran tan urgentes y que ahora sí podemos abordar. En un país con hiperinflación, con crisis económica, hablar de derechos LTGB es la última posibilidad, porque podemos ser héteros o gays, pero igual tenemos que comer, cuando no hay comida, todo lo demás pasa a último lugar. Cuando resuelves este tipo de problemas básicos, surgen estos segundos derechos que todo ser humano buscamos tener, el derecho a vivir feliz en pareja es algo que la constitución consagra para todos y esto no se está cumpliendo.

¿Siente que el proyecto de unión civil puede ser su mayor legado como congresista?
Sí, no solo legado mío, creo que si se aprueba la unión civil, en materia de derechos civiles, sería la ley más importante que hemos dado desde que se dio el voto a los analfabetos. Sería un gran cambio en materia de derechos civiles en el Perú.

Considera usted que el tema de familia sería lo que se negociaría en un posible escenario dado que hoy están el proyecto de patrimonio compartido, el de unión civil y el de la señora Martha Chávez qué plantea esta especie de PACS francés, pero que no reconoce el parentesco, ¿qué implicancias tendría?
No lo sé, no lo hemos conversado todavía. Pero, o eres pariente o no, no hay un punto medio. Si se propone algo aceptable, si hay un paso adelante, pero no lo sé todavía… Lo que sí quiero desvirtuar es que nuestro proyecto signifique un paso atrás en términos de derecho de familia. No existe un proyecto más a favor de la familia que el nuestro. El hecho de que tu pareja forme parte de tu núcleo familiar es la fortaleza de este proyecto y además por todos los derechos patrimoniales. Es un derecho humano permitir la visita hospitalaria o a penales, a estar presente en su entierro que en muchos casos se le priva a la pareja del mismo sexo. Entonces vamos a seguir luchando para que cada vez más congresistas apoyen y ver si podemos tener los votos, no voy a cerrar la posibilidad de conversar, soy parlamentario, estoy obligado a parlar si fuera necesario, pero el tema de familia es fundamental en nuestro proyecto.

¿Qué les diría a los que están aún en el closet?
Deberíamos definir qué es salir del clóset. Todos sabemos que es una orientación, no es una opción, pero sí tenemos una opción: o reprimes tu sexualidad y eres infeliz o la vives, ahí hay el primer closet. Yo digo, no te reprimas, porque vas a ser infeliz. La iglesia católica dice que si quieres el reino de los cielos, debes reprimirla (tu sexualidad). Si alguien quiere transitar ese camino, mis respetos, pero va a ser infeliz. Lo cierto es que primero, la gente quiere vivir su sexualidad para ser feliz en la vida y en segundo lugar depende de cada quien si lo hace público o no. Yo he considerado que era el momento, por la cantidad de tonterías que hemos escuchado en los últimos días y lo que más me duele es que en muchos casos lo dicen religiosos que se rasgan las vestiduras para que, por ejemplo, no se toque el embrión en la barriga de una madre. Sin embargo, les importa un pepino lo que puede estar escuchando un adolescente gay que está confundido y que está pensando en quitarse la vida porque no sabe qué hacer. A ellos no les importa lo que sufre un adolescente gay que descubre que es diferente, que sus padres le digan que hubieran preferido que sea drogadicto a que sea maricón, que los amigos le hagan bullying, que el cura le diga que tiene el diablo adentro, etc., eso no les importa. Lo cierto es que el chico evalúa quitarse la vida. Sabemos que el índice de suicidios en chicos gay es cinco veces más que el promedio del de adolescentes. Se estaba llegando a niveles de insulto y calumnias terribles, se han atrevido a poner paneles insultando, me pregunto, ¿qué pasaría si pusiéramos paneles en los que diga: los miembros de las iglesias evangélicas son una abominación? Entonces, creí que era necesario hacerlo, sobre todo para que los chicos sepan y tengan el ejemplo que un gay puede llegar a ser ministro, congresista, artista, juez, empresario o lo que fuera, que hay un futuro, que eso depende de tu trabajo y que la gente que está diciendo estas salvajadas no está para nada bien.
¿Cómo ha manejado el tema con su familia de origen? ¿Qué mensaje le daría a la juventud y también a aquella que, como nosotros, ha acumulado más de juventud?
Sí [riéndose], somos jóvenes con experiencia… Bueno fíjate, definí claramente con quiénes debía conversar acerca de mi orientación, la lista en mi caso era muy corta: mis hermanos y mis hijos. Eran las únicas personas que me importaba su opinión, de hecho si no hubiera tenido el apoyo de ellos no me hubiera atrevido a hacer lo que hice. Es lo que tiene que hacer cada uno, la lista corta, el resto ya no importa.

Les voy a contar algo muy especial que sucedió el domingo en la noche. Hubo una cantidad de mensajes que fue imposible revisar, mi FB colapsó, no sé cómo vi el mensaje de un muchacho de 16 años contándome que era gay, y no sabía cómo decírselo a su padre, quien por cierto, siempre tenía comentarios muy ofensivos y burlones hacia los gays. Me escribió: “cuando vi en El Comercio la valentía que tuvo, me armé de valor, si ha tenido el valor de decirlo a todo el país, yo voy a tener el valor de decírselo a mi padre”, se lo había dicho en la tarde, su padre se levantó de la mesa, por unos segundos le dio la espalda y él pensó que se voltearía y le pegaría, pero luego de voltearse le dio el abrazo más tierno que le había dado en toda su vida. Nunca se imaginó que esa iba a ser la reacción de su padre, dice que fue un abrazo prolongado, el abrazo más cariñoso que le dio en toda su vida [enjugándose las lágrimas].

Otro caso, cuando presentamos la ley de unión civil, un muchacho de San Juan de Lurigancho de 14 años me escribió un mail, me contaba que estaba considerando suicidarse. Lo habían botado de la casa y vivía con un primo, era el maricón del colegio, los curas no querían que vaya a misa, se preguntaba qué futuro tenía y me contó que cuando me había visto en televisión hablando a favor de la unión civil y de los gays, entonces se había dado cuenta que no estaba solo, me escribió: “usted me ha dado esperanza, no tengo todo perdido.” No hemos aprobado nada, pero quizás hemos salvado una vida y hemos hecho que un muchacho sea feliz y eso que debe haber muchos casos más que no conocemos. Entonces, te imaginas lo que esto significa para mí, siento que es tanto o más gratificante que las 120 mil viviendas que pude hacer como Ministro de Vivienda. Es algo muy humano y que, nosotros lo entendemos, porque hemos vivido mucho, muchas de estas dudas y estos sufrimientos, que a veces los especialistas no se dan cuenta lo que vive un muchacho adolescente…