Entrevistaactualidad

En el chat con Mario Bellatin

 

entrevista: Julio Lossio

Lima, Octubre 2014

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El 28 de agosto puse en mi muro del facebook un enlace a un artículo de Gatopardo sobre César Moro, escrito por Marco Avilés, en donde aparece lo siguiente: “… volvió al Perú un día de 1948 como quien busca un último refugio, llevando consigo una maleta, un perro y una rara enfermedad…”

Ese mismo día, también, invité al facebook a Mario Bellatin con la intención de ver si le podía hacer una entrevista con motivo de la reedición de Efecto Invernadero por Petroperú, inaugurando una colección de Títulos Imprescindibles de la Literatura Peruana. Bellatin acepta mi invitación, encuentra en mi muro lo de Gatopardo y comenta el enlace: “No llegó con ningún perro ni con ninguna rara enfermedad ¿Quién inventó eso?”

En la noche, en casa, le envío un mensaje y me contesta :

Mario Bellatin: Estuve mirando la página y eso que dicen de Moro no es cierto. Se van a publicar en unos meses las cartas completas entre Moro y Westphalen… y lo de los perros era un sueño que tenía de llevar a Perú caniches reales para vender las crías. Y también deseaba poner la primera boutique de Perú.


Julio Lossio: ¿Efecto Invernadero es sobre César Moro verdad?
MB: Puede que sí. Me da lástima haber perdido los manuscritos originales. Donde la que narraba era Cretina. Su tortuga. En esa época yo escribía en máquina de escribir y los papeles se perdieron en Cuba. Tengo una foto de Moro inédita, en el estudio de Villaurrutia, y me la regaló el fotógrafo que la tomó.


JL: ¿Cómo nace el interés en César Moro?
MB:
Era mi único referente con el mundo. En ese Perú gris de los ochenta. La casa de la bajada de los baños.


JL: Y en tu investigación sobre César Moro cuales fueron tus fuentes, ¿hablaste con sus familiares?
MB:
Con varios amigos, porque en esa época había algunos vivos. La madre de Juan Ossio una de ellas. Y Coyné. Su familia lo aborrecía. Y acabamos de descubrir en México algo terrible. Que no sabía bien francés.


JL: ¿Quién lo acompañó en sus últimos días? ¿Puedes contarme eso?
MB:
Quién lo acompaña es Coyné. Que no son amantes sino amigos. Quizá pasó algo, pero los poemas son a Antonio. El militar le dijo que se iba a casar y Moro pasó cuatro días como en catalepsia.
En Perú se unió a la Peña Martín Fierro. Pero fue poco lo que hizo. En México tuvo más y mejores amigos. Todos los exiliados europeos de la guerra.

JL: Por lo que cuentas en Efecto Invernadero su madre debió haber sido terrible. ¿Nunca tuvieron una buena relación?
MB:
Eso me lo dijo la madre de Juan Ossio, que era francesa. Hay una foto de Moro con la madre en la playa, vestidos de negro y con manga larga

JL: ¿Cuántas ediciones ha tenido Efecto Invernadero en Perú?
MB:
Como cuatro

JJL: ¿Y Salón de Belleza?
MB:
No lo sé. Como cinco o seis. Y se supone que aparece este año una de aniversario 20 pero no lo sé. No las puedo controlar, y tampoco estoy atento a eso.

JL: ¿Qué opinas que Petroperú haya empezado su colección de Títulos Imprescindibles de la Literatura Peruana con Efecto Invernadero (junto con el de Luis Hernández)?
MB:
Gran sorpresa.

JL: ¿Cómo fueron las reacciones ante la primera edición de Efecto Invernadero, qué dijo la prensa, el público?
MB:
No la entendían mucho. O hacían como que no la comprendían. Era curioso que señalaban como defecto lo que con el tiempo era exactamente su virtud.

JL: ¿Cuál era ese defecto?
MB:
Asuntos de escritura. Como la extensión. Lo conceptual de los personajes. El decir sin decir. El silencio. Lo miniaturizado.

JL: ¿Qué autores dirías te han influenciado?
MB:
Ninguno en particular. Y sin embargo me embelesan muchos, de todas las artes. Pero no encuentro una influencia concreta.

JL: ¿A quienes lees actualmente, qué autores te gustan?
MB:
Casi no leo. Ya leí. Ahora escribo. Casi todo el tiempo escribo. No tengo tiempo para otra cosa. A veces primeras páginas.

César Moro. Foto tomada de la portada del facebook de Mario Bellatin.

 

JL: Por la foto de tu portada veo que Cesar Moro sigue siendo una presencia importante.
MB:
Una impronta…
Y esa es la foto original, inédita, que me regalaron. Porque cuando gané el premio Villaurrutia hablé de Moro, y los amigos de Villaurrutia se sorprendieron y emocionaron. No se lo esperaban. Incluso con lágrimas en los ojos. Y el fotógrafo me dio la foto en el estudio de Villaurrutia. Moro está sentado en el estudio de Villaurrutia. Y cuando Villaurrutia cumplió cien años fui el único que estuvo en su tumba. Durante una época me hice pasar por su sobrino para que me entierren a su lado. En un cementerio bellísimo, que ahora está cerrado. Sólo para parientes de los muertos.

JL: ¿Cuándo fue ese premio?
MB:
En el 2001.

JL: ¿Te hiciste pasar por sobrino de Villaurrutia?
MB:
Sí. Porque es un cementerio que ha perdido todos los registros. Con el terremoto. Me fui ganando la confianza de la administradora. Llevaba plantas para la tumba de mi tío, pues ya no tiene familia Villaurrutia y está olvidado. Y hay una relación curiosa entre esa tumba y la casa de Moro en la Bajada de los Baños. Pero ya todo es pasado. Porque todos están muertos. Recuerdo que Blanca Varela bromeaba. Y me decía que Moro había muerto de sida. Antes que el sida existiera.

JL: ¿Cuál es esa relación entre la tumba  y la casa de Moro en la Bajada de los Baños?
MB:
Me parece que, como mis libros, ambos son lugares donde existe la vida de verdad. Como dos símbolos curiosos. Ubicados los dos en lugares extremos. Y casi imposibles. El cementerio de Villaurrutia es un cementerio francés ubicado en la punta de un cerro sobre la Virgen de Guadalupe.

JL: Siento tristeza en lo que dices.
MB:
¿De qué tipo?

JL: Nostalgia quizá.
MB:
Nostalgia de lo no vivido quizá. Tal vez no he tenido vida, puede ser. Y por eso existen los libros que he escrito. Para crearme una vida. Una tragedia. Una pasión. Otro.

JL: Cuando te pregunté por cómo descubriste a Moro me dijiste que Moro era tu único referente con el mundo en el Perú gris de los 80. Puedo entender eso, en ese momento. ¿Pero por qué ha seguido siendo importante para ti?
MB:
Porque esos años fueron cruciales para mis decisiones de vida. Ahora no me interesa Moro más. Tal vez su espectro. Acá [en México] vive la hija de Westphalen. Que le acaba de entregar a un amigo toda la correspondencia. Y no tengo ganas de leerla. Moro queda como mi Moro que me salvó… ¿Salvó?... en esa Lima cruel.

JL: ¿Por qué te sigue el espectro de Moro?
MB:
No me sigue… es mi impronta de fuga.

JL: Pero dices que te interesa “tal vez su espectro”, te sigue sorprendiendo.
MB:
Eso. La impronta. Moro es el peldaño. El inicio. La posibilidad del ala. La fuerza. Pero ya no está presente.

JL: Tienes razón, ahora que lo pienso, Lima es cruel.
MB:
Igual no es cruel per se. Por lo pronto no voy a volver nunca. No creo tamnpoco que a nadie le importe. Por lo demás, ya lo declaré a algún periodista. No puedo regresar.

JL: ¿No puedes?
MB:
No, porque ya dije públicamente que no. Pero tampoco quiero. He estado algunas veces en el aereopuerto de paso. Oliendo. El ambiente.

JL: O sea, no son personas en particular por lo que no quieres volver.
MB:
Ah, por supuesto. No hay nadie en particular que llegue al horror que me puede causar su imaginario.

JL: ¿Consideras que Salón de Belleza es tu novela más lograda? Lo digo porque en esa consulta que hicieron el 2007 entre críticos y escritores quedó en el lugar 19 de las 100 mejores novelas de los últimos 25 años.
MB:
Tonterías. Eso no sirve para nada. La escritura está en otro lugar. La obra nunca se logrará. Jamás. Por eso sigo escribiendo. Y Salón… es más fácil de leer y de conmover a las almas buenas, es todo.

JL: Como te contaba, en este número hablaremos también de Oswaldo Reynoso. Tiene 84 años y anunció en la Feria del Libro que este 2014 publicaría 4 libros.
MB:
Adoro a Oswaldo y sus contradicciones.

JL: ¿Lo conoces personalmente?
MB:
Mucho. Fue el primero en leer el borrador de Salón… Y me apostó una botella de etiqueta negra de que iba a funcionar…

 

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