Entrevistaactualidad

Personajes gays memorables de la literatura peruana

 

escribe: (*)Regina Limo

Lima, Octubre 2014

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Si bien ya en las crónicas de los conquistadores españoles se mencionaba la existencia de personas LGTBI, fue recién en el siglo XX que los personajes gay empezaron a aparecer como protagonistas de las historias en el panorama literario peruano. De todo lo publicado que tenga como tema central lo LGTBI, éstos son los cuatro más destacados.

Teddy Crownchield (1934)
El dandy Teddy Crownchield (Duque, José Diez Canseco) es un perfecto ejemplar de burguesía decadente de principios del siglo pasado: hedonista, fumador de opio, ocioso amante de la moda masculina. Su mayor preocupación es decidir cuál de sus ciento catorce corbatas importadas se pondrá ese día. Hasta que se convierte en amante del padre de su novia. Crownchield es el perfecto símbolo de la doble vida del limeño homosexual de posición acomodada. No solo fue un símbolo de su tiempo por lo que representaba sino por lo que le echó en cara a los lectores limeños: cualquiera de ustedes podría protagonizar este mismo escándalo.

Colorete (1961)
Sobre Los inocentes, de Reynoso se dijo mucho en el momento de su publicación, pero la pacatería fue tan marcada que no se nombró su homoerotismo. Muchos mencionan la impronta gay de un personaje tan obvio como Manos Voladoras, pero yo prefiero centrarme en Colorete, ese muchacho de pandilla barrial que se mecha con el objeto de su deseo. El chico deja fluir sus afectos por las piernas de las muchachas y va de vividor con hombres mayores. En un momento cumbre del libro empieza una pelea cuerpo a cuerpo con el bello adolescente Cara de Ángel. La erección de Colorete en plena pelea casi convierte ésta en un extraño acto sexual, o tal vez la propuesta de que, entre hombres, el amor y la fuerza se parecen demasiado.

El peluquero travesti (1994)
El protagonista anónimo de Salón de Belleza (Mario Bellatín), novela de estética austera y enigmática, decide albergar en su peluquería a toda persona que agonice por una cruel enfermedad (se intuye que se trata de la fase terminal del VIH). Este personaje vive abiertamente su homosexualidad, pero su situación precaria solo le permite buscar subsistencia económica en los parámetros que la sociedad le ha trazado: es estilista de día y se prostituye de noche, hasta que muta en una suerte de Florence Nightingale queer. Creo que el protagonista y la novela proponen una estética inversa al canon gay occidental: la belleza en la muerte, en la agonía, en la sobrevivencia.

Joaquín Camino (1994)
En los noventas, todos hablaban de No se lo digas a nadie, la primera y polémica novela de Jaime Bayly. El libro perteneció a esa corriente nihilista de literatura de las drogas y el descreimiento, de autores como Óscar Malca o Sergio Galarza. Podríamos decir que Joaquín es un émulo de Teddy Crownchield, pero más asertivo. Si bien no hay reivindicaciones sociales explícitas en su historia, a diferencia de Teddy, Joaquín decide irse del país no para huir de su sexualidad, sino para vivirla tranquilamente. Lástima que la película de Lombardi le diera vuelta de tuerca a ese final.

* Lima, 1982. Bachiller en Literatura de la UNMSM. Finalista del premio Copé 2012 y de El Cuento de las Mil Palabras 2014. Es docente universitaria, escribe narrativa, teatro y colabora en medios digitales.

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