Entrevistapersonajes

Pastor Pablo Espinoza

 

Por Jorge Chávez

Lima, Mayo 2014

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Pablo Espinoza tiene 64 años, es pastor de la Iglesia Luterana del Perú. Y es abiertamente gay.

Fue elegido pastor por la congregación de Cristo Rey, ubicada en el distrito de Surco en Lima. Probablemente sea, en el Perú y en toda América Latina, el primer pastor abiertamente gay elegido por una comunidad no conformada por personas homosexuales. Además, es director para el Perú de “Otras Ovejas”, una organización de orientación cristiana que busca proveer orientación espiritual y sicológica a lesbianas y gays, y conectarlos con instituciones donde sean bien recibidos.

Pablo nació en Huánuco y tuvo una infancia y adolescencia marcadas por el fundamentalismo y la homofobia de sus padres -que nunca supieron que Pablo era homosexual- líderes de la Alianza Cristiana y Misionera.

“Nací de padres cristianos evangélicos. Lo que hoy se les llamaría fundamentalistas. Yo creo que en aquellos años esa palabra no era muy usada. Desde muy niño oí que la homosexualidad era un pecado y que Dios rechazaba y abominaba a los homosexuales. Me pude dar cuenta muy rápido que yo era una persona rechazada por la iglesia. En la escuela sufrí el bullyng (como le llaman ahora) de los muchachos, que percibieron posiblemente cierto amaneramiento en mí y me sindicaron inmediatamente de “mariquita”, etc. Fue duro para mí. Mi infancia y mi adolescencia fueron muy, muy duras.

“Al venir a estudiar a Lima, la cosa se suaviza un poco porque ya no voy a la escuela, un ambiente cerrado y agresivo, especialmente para los gays y otras personas con defectos (la sociedad huanuqueña de aquel entonces era muy cerrada). Pero aun en Lima tenía que vivir encerrado en el armario porque ni la iglesia ni la sociedad lo aceptaba. Fue una carga muy dura de llevar hasta los 41 años, cuando decidí salir del closet”.

A los 41 años viajó a los EE.UU donde, tras aceptar su homosexualidad, se formó en la teología Luterana que “me abrió nuevas puertas en la vida, nuevas puertas para la expresión de mi fe y entró una luz para entender por qué era yo homosexual. Entonces entendí que no había absolutamente nada de malo con ser homosexual; que Dios me hizo así y me aceptaba tal y como soy. Y sobre todo, siendo yo una persona de fe, podía seguir expresando mi vocación religiosa sin tener que ocultar mi orientación sexual”.

Espinoza, que ha participado de varias manifestaciones a favor de los derechos LGBT, entre ellas, de la reciente Marcha por la Igualdad. Cree que la durante 20 siglos la Iglesia, en general, ha sido totalmente cerrada hacia al sexo.

“Mi opinión personal es que la iglesia cristiana en la época patrística, por una mala interpretación de los textos de San Pablo, asume una actitud obsesiva contra el sexo. La iglesia va desarrollando de tal manera esta obsesión contra el sexo que, por ejemplo, parte de sus ejercicios espirituales comprenden la abstinencia sexual, porque se entiende o se sobreentiende que es pecaminosa. Además, por ejemplo, tú examinas el santoral, la relación de santos de la iglesia católica, y creo que el 95 o más por ciento de los santos son solteros. Se glorifica la soltería, la virginidad, la abstinencia y se pone a los casados como en segundo nivel por estar practicando el sexo.”

Aunque en otros países la Iglesia Luterana ha abierto sus puertas a la ordenación de mujeres, incluso como Obispos y permite que los matrimonios entre parejas del mismo sexo reciban la bendición eclesiástica, estos avances no son universales, dependen de lo que decidan las congregaciones luteranas de cada país.
“La Iglesia Evangelica Luterana del Perú (ILEP), mi denominación, no se ha pronunciado oficialmente al respecto. Yo me pronuncio a título personal. Hay otro grupo luterano, o un par me parece, que vienen de otra influencia, que son ultra conservadores, que seguramente dirían que no a la union civil. Pero eso no quiere decir que todos los luteranos estamos en contra. Más bien, la mayoría de luteranos en el mundo estamos a favor. Lo que ocurre es que en la iglesia luterana no es jerárquica, el poder está en la base, las decisiones se toman en la base, los obispos son elegidos por las bases. Y ellos no son autoridades verticales, son más bien consultores, sobreveedores de lo que la base ha acordado”

Aclara que hay entre los luteranos un creciente consenso favorable a reconocer a las parejas del mismo sexo los mismos derechos y el mismo valor que el de las parejas heterosexuales.

 

“Hoy en día la gran mayoría de luteranos y luteranas en el mundo estamos totalmente de acuerdo, no solamente con la Unión Civil, que es una forma hiperbólica de esta situación, sino estamos de acuerdo con el matrimonio igualitario; que no hay ninguna razón por la que un hombre y un hombre o una mujer y una mujer puedan casarse, puedan unir sus vidas, puedan unir su amor, puedan unir sus ideales, puedan construir un patrimonio juntos y por último heredar a quienes ellos quieran. No se trata de un asunto de herencia solamente, es mucho más moral el asunto.”

Para muchas parejas de lesbianas y gays recibir la bendición religiosa sobre sus uniones es muy importante. Si se lograra la Unión Civil es seguro que muchos la buscarían. De hecho, un buen número de parejas homosexuales ha buscado y busca alguna forma de bendición religiosa a sus uniones que aún no son reconocidas por la ley.
“Los de mi congregación me preguntaron antes de ser elegido: ‘¿Realizarías aquí en esta iglesia un matrimonio igualitario?’. Yo les dije ‘no haría nada sin consultarles a ustedes’. Como pastor de la Congregación Luterana Cristo Rey.”

“Pero si una pareja me llama a bendecir su unión -mientras no sea matrimonio, porque aún no existe el matrimonio igualitario en el Perú- y me piden que lo haga en su casa, en un salón de recepciones, yo voy. Pero va Pablo Espinoza. No va la iglesia luterana. Eso debe quedar bien claro. Porque también somos gente de orden, yo debo esperar a que la iglesia se pronuncie para hablar a nombre de la Iglesia luterana, y espero que un día no muy lejano el matrimonio igualitario sea una realidad en el Perú. Por el momento, yo hablo y lucho a nombre de Pablo Espinoza”.

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