Entrevistaactualidad

Támara Adrián

 

"Los derechos no se mendigan, se exigen"

Entrevista Julio Lossio

  • alt text
  • alt text

Tamara Adrián es abogada de la Universidad Católica Andrés Bello y doctora en Derecho Comercial por la Université Pantheón-Assas de Paris. Es catedrática universitaria y activista. Conversamos con ella durante el Encuentro de Liderazgos LGTBI realizado en Lima.

Hace poco llegó a Lima la película venezolana Pelo malo y el año pasado estuvo Azul y no tan rosa. Ambas trataban el tema de la homofobia, la orientación sexual y la identidad de género. ¿Qué está ocurriendo en Venezuela?
Nada y mucho. Lo voy a tratar de explicar. Desde el punto de vista legal, desde el punto de vista de inclusión de derechos, no se ha logrado nada. Creo que los políticos tienen mucho miedo de tratar el tema, se escudan en su propia homofobia, se escudan en su propia transfobia y se han puesto a espaldas de una sociedad que es mucho más tolerante que ellos. Cuando tú encuentras esa confrontación en una realidad social y cultural que es mucho más abierta y una realidad política que es mucho más cerrada empiezan a abrirse caminos para reclamar visibilidad y derechos y el cine ha sido una de estas vías. Creo que la labor que han hecho directoras y directores que han puesto el tema LGTB en el tapete, en primera plana, ha sido estupenda, desde películas, que no sé si has visto Una casa pa’ Maita o eventualmente Pelo malo que no trata de la homosexualidad, trata de la homofobia, y del odio diferente, porque el chico no se sabe nunca si es, es la homofobia de la madre. O películas como Azul y no tan rosa que tocan el tema de la violencia extrema y del asesinato por razones de odio a una persona homosexual. También una película basada en mi vida, que saldrá el año que viene, de ficción, que se llamará Tamara dirigida por Elio Schneider y que está en etapa de posproducción.


¿Puedes contarnos un poco de ti?
Sí, yo estaba segura de mi identidad de género muy temprano en la vida, a los 6 o 7 años. Sin embargo me opuse a ella como sucede con tantas y tantas personas. Porque, generalmente, yo digo que al igual que para las personas heterosexuales, y al igual que para el resto de la población (yo soy una mujer trans pero además lesbiana) la identidad de género y la orientación sexual ni se pegan, ni se contagian, ni se heredan, ni se imitan: se descubre. Como lo descubre también el niño o la niña heterosexual y con una identidad de género que no tenga ninguna disidencia respecto al estereotipo, se descubre. Pero nosotras los descubrimos muchas veces con gran dolor, con un gran duelo y con gran temor, porque tenemos el temor de fallarle a nuestros padres, el temor de fallar en general y el aceptar nuestra propia sexualidad pasa por una etapa muy dura de aceptación y de duelo, y en el caso mío era enfrentarme al horrendo temor. Más que un temor es una situación que ocurre demasiado a menudo que es la exclusión escolar y social, a pesar que yo empecé a tomar hormonas en algún momento a los 15 años, luego a los 16, luego a los 17, la dejaba en lo que se veía un poquito los signos de feminización, porque tenía mucho miedo de lo que podía pasar.Pero transcurrida una etapa larga de mi vida de la cual inclusive ensayé un primer matrimonio con dos hijos, y me divorcié cuando le dije a mi esposa. Lo que pasó es que ella me pidió el divorcio y en ese momento decidí que yo tenía que ser feliz. Yo siempre le digo a la gente: “tú no puedes ser feliz por nadie, nadie puede ser feliz por ti, pero la cosa más infeliz que tú vas a hacer es tratar de hacer felices a los demás porque tú vas a ser infeliz y los demás no van a ser felices”. Tienes que buscar tu propia felicidad. Y asumí ya, a los treintaitantos años, el paso de hacer la transición siendo ya profesora universitaria, profesional de la abogacía reconocida, etc. Que me daba ventajas y desventajas, por supuesto. Ventajas en el sentido de empoderamiento desde el punto de vista personal y haber tenido una carrera exitosa profesional, pero al mismo tiempo desfavorable en el sentido que salir del clóset a una determinada edad no es tan fácil, pero evidentemente que eso hizo de mí una activista a pesar de sí.

¿Por qué es importante tu participación en la política?
Considero que es importante participar porque los derechos no se mendigan, los derechos se exigen y en contextos políticos difíciles como es el caso del contexto político venezolano, donde nos hemos quedado atrás en toda la lucha LGTB con respecto a la región (somos básicamente junto con Centroamérica y Paraguay los últimos de la región), hay una homofobia, transfobia institucional que ha llevado simplemente a callar todas las luchas y a no decidir ningún caso. Yo tengo un caso de mi propia identidad que tiene ya 11 años archivado en el Tribunal Supremo sin que lo decidan. El único caso que se decidió por la misma sala constitucional al cual me postulé fue sobre el derecho de las parejas del mismo sexo, una protección constitucional y el único tribunal constitucional de la región que se ha atrevido a decidir en contra fue el venezolano diciendo que las parejas del mismo sexo eran “ontológicamente diferentes de las parejas heterosexuales” y que, por ende, cuando la Constitución decía que se protegía al hombre y a la mujer no estaba discriminando en contra de las parejas del mismo sexo porque ellas no eran iguales, eso lo dijo el Tribunal Supremo.

En consecuencia, de no haber nunca discutido las numerosas leyes que hemos propuesto, ni decidido ningún caso, desde el año 77 Venezuela había reconocido la identidad de las personas trans hasta el año 98 por medio de una rectificación de partidas que no garantizaban ni la privacidad, ni ninguno de los otros derechos efectivos porque la partida de nacimiento quedaba idéntica. Pero desde el año 98 ni siquiera a las personas trans operadas se le ha reconocido la identidad, tenemos ya 17 años sin ningún reconocimiento de identidad en Venezuela, o sea que no solamente no avanzamos, sino que retrocedimos cuando el resto de la región ha venido avanzando a pasos agigantados.

Por esa razón creo que entrar en política, con partidos políticos, con una agenda política clara de apoyo a la diversidad sexual y a sus derechos iguales es un imperativo porque el partido de gobierno nunca lo ha hecho. En las épocas de elecciones siempre dice “vengan los de la sexo diversidad que los vamos a incluir”, pero nunca le han dado ningún derecho y otros partidos tampoco lo han hecho. Entonces el ser pionero en el caso de Voluntad Popular de incluir en su manifiesto fundacional el derecho de la lucha por los derechos de iguales de la población LGTB y luego en el congreso ideológico el abrazar por mayoría contundente del 87% de los votos secretos, la lucha por la igualdad de derechos de cuatro mil delegados que vinieron a la reunión del congreso ideológico del partido creo que fue una punta de lanza y otros partidos han venido tímidamente haciendo lo mismo acá, inclusive el partido social cristiano ha venido creando un espacio LGBT.

 

 

>