Transformismas

Por Miguel A. López

La serie Transformismas es un conjunto inédito de fotografías realizadas por Flavia Gandolfo entre 1990 y 1991 como parte de su proximidad afectiva y convivencia con Jossie Tassi, una de las transformistas más enérgicas, destacadas y deslumbrantes de la escena limeña, quien falleció tempranamente en 2012. Las fotos, nunca antes mostradas ni exhibidas, fueron realizadas como parte de los movimientos cotidianos de la entonces joven fotógrafa acompañando a Tassi a sus distintas presentaciones y espectáculos. Estas imágenes, cargadas de complicidad y afecto, documentan un momento excepcional de la escena transformista y de las luchas transgénero en el Perú.

La serie va a ser incluida en la exposición antológica “Flavia Gandolfo. De un punto a otra”, curada por Miguel A. López, en el Museo de Arte de Lima a ser inaugurada en octubre de 2020. La exposición antológica reúne más de 12 series de Gandolfo, producidas entre 1990 y 2020, que subrayan la negociación crítica de los cuerpo con la identidad y las estructuras de poder, y las posibilidades de la fotografía de ensayar formas de desidentificación y otras relaciones entre fotografía y verdad.

La exposición está acompañada de un libro monográfico impreso con ensayos e imágenes a ser presentado en octubre.

Fragmentos del ensayo “Extraviar las identidades. Desaceleración y fugas en la fotografía de Flavia Gandolfo” de Miguel A. López incluido en el libro Flavia Gandolfo. De un punto a otra (Lima, MALI, 2020; actualmente en prensa):

Entre enero de 1990 y noviembre de 1991, Gandolfo documentó la cotidianidad de un segmento de la comunidad travesti limeña, antes y después de sus actuaciones en discotecas y café-teatros. El origen de esta serie fue su proximidad afectiva con Jossie Tassi, una figura destacada de la escena del transformismo con quien desarrolló un fuerte vínculo a lo largo de dos años –ambas convivieron y Gandolfo era muchas veces presentada públicamente como su novia.

Realizadas con una cámara de 35mm y con una estética próxima al snapshot, Gandolfo registró cerca de seiscientas imágenes que tuvieron como protagonista principal a Tassi pero que incluyeron además a muchas otras artistas que actuaban también en los espectáculos. La presencia fulgurante de Tassi y su personificación exaltada de íconos musicales y cinematográficos –como Marilyn Monroe, Madonna, Alaska o Daniela Romo– fueron momentos estelares de aquella temprana escena drag, en donde compartió espacio con figuras históricas como Javier Temple –un pionero del transformismo desde los años setenta– y figuras jóvenes que luego se convirtieron en personajes públicos de la cultura y el activismo transgénero en el Perú, como Naaminn Timoycco, Paco Ferrer, Coco Marusix y Toño Rodríguez. Sus fotografías capturaron la ternura y el amor, pero también la inquieta rivalidad que animaba a aquella comunidad en medio de un conflicto armado que se manifestaba diariamente a través de toques de queda, apagones y redadas en bares y discotecas.

Las fotografías de Gandolfo emanaban del flujo vital y la proximidad afectiva, y no de una mera observación distante. La espontaneidad de las tomas señala una continuidad orgánica entre lo vivido y lo que registra la cámara. Conviven allí estéticas disímiles: imágenes en movimiento, largas exposiciones con flash, close-ups, retratos en primer plano, fotografías contrastadas. En una de las fotos más representativas del conjunto, Gandolfo aparece junto a Tassi en una situación casi doméstica. Ninguna mira a la cámara: la imagen evoca el típico retrato del fan, registrado de manera furtiva.

El ingreso de la cámara de Gandolfo en este contexto tenía el poder de multiplicar como un torbellino la fuga de la norma y de la identidad socialmente asignada. Sus imágenes son el resultado de una elaboración compartida entre la percepción del fotógrafo y la provocación de las retratadas a través de sus gestos, actitudes y posiciones. El registro de aquella vibrante belleza se ubica en el lado opuesto a la mirada persecutoria o puramente informativa del fotoperiodismo de esos mismos años. Los cuerpos maquillados o en proceso de transformación reinventan un lenguaje que excede a la piel biológica, subrayando cómo la verdad del género pertenece al ámbito de la estética, la performatividad y las representaciones –antes que a la biología, la medicina, los marcos legales o la psicología–.

Las fotografías que Gandolfo realizó en esos años nunca fueron mostradas o exhibidas. La dimensión intuitiva y afectiva del proceso no concebido como proyecto artístico, así como la ruptura de su vínculo afectivo con Tassi –quien decidió abruptamente irse de la casa en donde convivían y dejarle una nota de despedida–, hizo que los negativos fueran guardados y la experiencia archivada hasta hoy.

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