Susy Shock: «La heterosexualidad ha fracasado, pero lo sigue dominando todo»

Susy Shock

Entrevista por Julio Lossio
Fotos: Archivo de Susy Shock

Haces teatro, musica, escribes poesía, has escrito una historieta, eres actriz, activista, política, referente cultural. Cómo se define Susy Shock.

Artista trans sudaca. Y a la vez gerundio, como diría Marlene Wayar, nuestra gran filósofa travesti. Somos un gerundio, vamos siendo, así que yo soy Susy la que va siendo.

Has dicho que tus padres no tuvieron que leer a Foucault o a Judith Butler para abrazarte, para aceptarte. ¿Puedes contarnos un poco de tu historia? De tu familia. Cómo influyó tu herencia tucumana y pampeana. Dónde creciste, cómo creciste. Cómo fue la aceptación de tu entorno cercano. Cómo conociste el arte. Y en qué momento dijiste “Esto es lo mío”. 

Yo crecí con esa mamá tucumana, y ese papá pampeano, que no solo me aceptaban casi como una migaja de la heterosexualidad sino que me decían que yo era hermoso como era. Yo crecí con ese mimo directo a la autoestima y entonces no salí a pedir a este mundo que me acepte porque quienes tenían que amarme, cuidarme, lo habían hecho de una forma hermosa y responsable. Por eso digo que ni siquiera tiene que ver con estudiar, con informarse sino tiene que ver con una intuición de la amorosidad para ponerla en acción. Sobre todo cuando se trata de crianzas. Yo crecí ahí y eso me permitió tener el privilegio enorme de crecer en un hogar, de que no me expulse ese hogar como pasa en la mayoría de mi comunidad, que a los 14 años descubra el arte. Que ese arte, que fue el teatro, me trajo la música, la poesía, la escritura y la noción del cuerpo. Súper importante para todo lo que he sido después. Un mundo me trajo el artístico. Que tendrá las complejidades que tendrá pero sí hay algo que es seguro es que no es prejuicioso. Entonces yo crecí de ese hogar al otro nido que es el arte donde siempre hay personas mucho más grandes que yo, me han abrazado pensando en lo que tenía para proponerle a ese mundo y no cómo era y no tratando de descifrar lo que era. Ese fue ni más ni menos que mi gran tesoro para crecer en libertad.

Cómo es tu familia actual. Cómo ha sido la relación con tu hija.

Mi familia es mi amorosidad construida, que son un nido de hermosas personas que nos acompañamos desde hace muchos años, en la que hemos criado también esa hija hermosa que es hoy esa mujer hermosa que me puede mirar a los ojos, que nos podemos mirar a los ojos y entender que esa libertad no solamente se hereda sino se construye, se cuida, se profundiza y se tiene que salir a repartir. 

¿Se puede vivir del arte? ¿Es tu principal fuente de ingresos?

Yo vivo de la autogestión que es la que me permite sostenerme a través del arte y todas sus gamas del arte: los libros, los recitales, las presencias en festivales, el escribir para revistas, el construir también las actividades alrededor de ese arte ¿no? Acompaño proyectos de ropa inclusiva y eso también me sostiene, y acompaño y me acompañan también en proyectos autogestivos en los que hemos crecido también desde esos bordes maravillosos. Por eso soy una trava autogestiva porque creo que esa es la herramienta poderosa, no solamente que nos hace dueñas de nuestro tiempo, que es enorme eso, en medio del capitalismo sino también gestadoras de nuestro deseo. 

¿Todo arte es político? O hubo un momento donde decidiste convertir tu arte en algo político.

Hubo un momento en el que empecé a tener esa noción consciente de que el arte es político, todo arte es político, todo hecho que hagamos aunque no sea artístico es político. Decido mandar a mi niña a una escuela laica y eso es un hecho político. Decido no comer carne y es un hecho político. Decido vivir en el campo y no en la ciudad y es un hecho político. Me extraña muchísimo que el mundo siga pensando que cada acto y que cada decisión cotidiana de cómo vivimos, desde dónde vivimos y para qué vivimos y con quiénes vivimos [no] sean decisiones políticas, somos seres políticos, todo el tiempo. Y decir que no me interesa la política, decir que somos seres ajenos a la política es el hecho más nefasto de la política.

 

En la historia de las luchas trans en Argentina, qué hitos, qué personajes puedes mencionar.

Enormes travestis que tienen que googlear porque nos han dejado un suelo mejor y un horizonte posible. Lohana Berkins [Salta, 1965 – Buenos Aires, 2016], Diana Sacayán [Tucumán, 1975 – Buenos Aires, 2015], Nadia Echazú [Salta, ¿? – Buenos Aires, 2004], que ya no están. Maite Amaya [Córdoba, 1981 – 2017] que ya no está. Una Marlene Wayar [Córdoba, 1968] que sigue enorme, viva y pensando e inquietando. Sobre todo ellas y desde ahí enormes otras que sin nombre y apellido y tanta resonancia, han cambiado, siguen cambiando todos los lugares que habitamos.

Cómo se vive lo trans en Argentina en la actualidad. Qué organizaciones existen y qué están haciendo en el campo cultural y político.

Puedo hablar de lo travesti trans en el arte, parte de esa batalla cultural de empezar, sobre todo desde hace bastante tiempo acá, a pensar en voz propia, a enunciarnos en voz propia, con un contenido propio e inclusive latinoamericano, sin importar razonamientos que no nos pertenecen que, si bien son importantes y nos han servido para abrir las cabezas, no dejan de ser cuestiones foráneas. Acá hay mucho y enorme para discutir y pensar. Desde ese orden el arte va pionero. La música, la poesía, el pensamiento travesti trans es super importante desde este sur del mundo y para el mundo.

¿Cómo el arte puede ayudar a transformar la sociedad, la política, un país?

El arte lo puede cambiar todo, lo que no significa que, si estamos intrínsecamente ligades al arte seamos solamente actores o actrices, escritoras, directoras, bailarinas, sino mejores personas, personas creativas. Eso es lo que nos trae el arte: la posibilidad de crearnos y de crear. 

¿Qué producciones artísticas trans latinoamericanas has conocido y que te hayan resultado significativas? Sea en escritura, performances, actuación, artes plásticas, etc. Qué artistas estarían en esa vanguardia.

Obviamente Claudia Rodriguez, la poeta travesti chilena. Obviamente Hija de Perra [Chile, 1980-2014], obviamente venimos de la enorme huella que ha dejado la Pedro Lemebel. Obviamente la música con un montón de resonancia que nos ha traído desde el Brasil por ejemplo Liniker, Linn Da Quebrada, Marina Matei, brasileras travestis increíbles y con una propuesta política desde lo travesti muy fuerte. Me quedo corta, hay muchísimas bastante más, nombro las compañeras más cercanas pero hay un continente en ebullición.  

Tenemos en Perú unos medios de comunicación hegemónicos que nos maltratan, programas cómicos que agreden, difícil encontrar diversidad más allá de las policiales en los diarios. Medios además que son parte de un oligopolio empresarial que proviene de la élite peruana que dice mucho de cómo es esa élite, supuestamente educada en los mejores colegios, muchos en manos de la iglesia. Cuéntanos cómo es la prensa en Argentina, su relación con las élites, cómo la iglesia, con respecto a lo trans y a la diversidad.

A los medios de comunicación les mueve el mismo motor en todo el mundo. Son esas mismas elites que claramente han descubierto que ese es un lugar poderoso desde donde dominar y generar contenido y generar pensamiento y producir inclusive un resentimiento. Decidir contra quienes esta sociedad tiene que empezar a pensar. En Argentina hay, en este momento también, como una batalla contra los feminismos y contra la comunidad travesti trans puntualmente y tiene que ver creo que con nuestro empoderamiento. Los horroriza nuestro empoderamiento. 

Hay en Perú una generación importante de escritores trans y no binaries que publican con mucho esfuerzo sus relatos, poesía, dramaturgia, guiones de cortometraje. Tú has dado talleres de poesía a personas trans. Cuáles son las claves para personas que escriben y para quienes desean escribir. 

Dejar de pensarse como heterosexuales, con las lógicas inclusive de la producción de la heterosexualidad. Creo que lo más cercano que nos da alas y nos permite crear lo nuevo, también desde las formas, es la autogestión, en las formas cooperativas también, inclusive desde cómo nos alimentamos. De ahí en más la literatura, el arte, tiene que ser un trabajo enorme, o muy pequeño y finito y constante, en todo caso, para eso, para discutir desde otros bordes que no sea la heterosexualidad que, para mi entender, está agotada, para mi entender ha fracasado, pero lo sigue dominando todo. Tan cruelmente lo domina todo que sigue castigando y disciplinando todo lo que no es heterosexual, y se combate en nuestros cuerpos desde que nacemos hasta que envejecemos y nos morimos, inclusive es desde donde nos resistimos para que no nos maten. Así que me parece súper importante la voz propia, escribir desde la voz propia. Murmurando, gateando, no importa. Quizá seamos las generaciones que tengan que instalarse en la voz propia para dejar de ser dichas por un otro, para empezar después a encontrar la belleza que tenemos que encontrar, pulir la belleza que tenemos. Mientras tanto hay que salir a los gritos, a los vómitos, a los desgarros, pero hablar una misma.

¿Es posible una nación marica latinoamericana? ¿Qué cosas nos unen y, sobre todo, qué nos separan?

Claro que sí. Es posible un mundo marica, un mundo trava, un mundo monstrua, es posible. Tenemos que encontrar a favor de qué. Mientras que unas estamos en contra y eso tiene que ver con resguardarnos, cuidarnos, protegernos de este mundo hostil que nos sigue matando. Pero cuando encontremos la razón de para qué finalmente somos travestis, somos maricas y somos monstruas las naciones nuestras estallan, estallan, estallan en la hermosura. 

Cómo es tu visión de lo trans de aquí a 50 años, a 100 años. O dirías que el futuro es no binarie.

El mundo será todo, el mundo dejará de llamarse con esa urgencia de nombrarse tanto en un mundo que nos invisibiliza tanto. El mundo va a ser todo y va a estar bien, va a estar hermoso.

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