Discriminación contra surfista trans peruana. Mohana Benavides y su lucha para que el DNI no sea impedimento para competir profesionalmente*

Texto: Gianna García. Fotos: Julio Lossio

«Yo ahorita podría estar representando al Perú», precisa Mohana Benavides mientras esboza una sonrisa nerviosa, quizás porque piensa que la vamos a juzgar por soñar en grande, y no es para menos ya que actualmente la Federación Nacional de Tabla (FENTA) le niega la posibilidad de competir en la Categoría Open Damas, porque para inscribirse le piden que en su Documento Nacional de Identidad aparezca con el sexo femenino.

En el Perú, para cambiar el nombre en el DNI debes ganarle un juicio al Estado, el cual puede demorar unos cuantos meses o más de un año; por su parte, el cambio de sexo es un proceso más engorroso, hay antecedentes de personas que lo han obtenido luego de una batalla judicial de ocho años, incluso más.

¿Por qué es relevante este dato? Según Mohana, entre los requisitos administrativos para la inscripción en competencias oficiales de tabla, que permiten acumular puntos y ubicarla en el ranking nacional, la FENTA le exige la presentación del DNI, dejando de lado otras valoraciones ligadas directamente al ámbito deportivo.

«Al principio pude participar, pero hace dos años, luego de una prueba, el director de esa prueba me citó a una reunión y me dijo que la única forma en la que podía participar en un próximo campeonato era presentando mi DNI, yo le dije que en él todavía estaban el sexo y el nombre que no correspondían a mi identidad. Me dejaron correr ese campeonato, pero no quisieron reconocer mi puesto y me pusieron en el último lugar de la tabla de la Categoría de Damas», cuenta Mohana, ahora sin ninguna sonrisa. Sin embargo, la noticia más difícil estaría por venir.

Mohana Benavides entrevistada por Gianna García

«A partir de ese momento la Federación me puso las trabas y me dijo que ahora la única forma que pueda correr es en (la categoría) Open Hombres porque mi DNI me identifica como hombre. Cuando tengas el cambio de tu DNI, lo presentas, analizamos y ya vas a poder competir con mujeres, me dijeron», revela la surfista trans.

Es probable que a Mohana no le permitan participar por el simple hecho de ser una mujer trans y exigirle la presentación de su DNI solo sea la excusa perfecta para excluirla de toda competencia oficial, es decir, cero empatía con la realidad de las mujeres trans peruanas que ven vulnerado uno de sus derechos fundamentales, el derecho a la identidad.

Físicamente no hay ventaja deportiva

Mohana Benavides sabe que los principales críticos alegan que físicamente ella tiene ventaja sobre las mujeres de nacimiento, por ello, no solo visibiliza el problema, sino que plantea la solución y para ello apela a la base científica, es decir, pide que la FENTA se base en sus niveles de hormonas.

Según Mohana, en algunos deportes importa más la habilidad que la fuerza, en el caso del surf el jurado evalúa la variedad de maniobras, el control, el trabajo con los pies, la gracia, entre otras habilidades. Adicionalmente, está el factor de hormonización femenina, ella lleva recibiendo un tratamiento de este tipo durante los últimos diez años, por lo que su cuerpo no rinde del mismo modo que el de los surfistas hombres.

¿Cuáles son tus niveles de testosterona (hormona masculina que da fuerza y masa muscular) y cuánto es lo permitido en mujeres deportistas?
La mujer normalmente posee entre 0,5 y 3 nanomoles de testosterona por litro de sangre, mientras que los hombres tienen 10,41 a 34,70 nanomoles por litro. Yo tengo 1,8 según la prueba que me hice dos meses atrás.

Las deportistas mujeres trans que deseen competir deben tener un máximo de 10 nanomoles de testosterona por litro de sangre durante el último año previo a su participación, según lo establecido por el Comité Olímpico Internacional en 2016. Además, el mismo ente deportivo señala que no es necesaria una cirugía de reasignación sexual.

Entonces de acuerdo al estándar internacional tú estarías en condiciones hormonales para competir con mujeres…
Exacto. Por la parte física, por la parte hormonal y podríamos decir, por la parte clínica, estoy aprobada para poder correr tabla o participar en algún deporte con mujeres. El tema está que en el Perú no existe, no hay una Ley de Identidad de Género aprobada y es imposible que nosotras saquemos ahorita un Documento Nacional de Identidad con el sexo que nos corresponde, al menos que ganes un juicio de 8 años y a la edad que tengo yo creo que no voy a poder llegar a participar.

Representar al Perú y codearse con rivales de peso

A Mohana otros corredores de tabla la vieron surfear en la playa que la vio nacer y crecer, San Bartolo, y la animaron a participar en competencias oficiales, alcanzando un nivel digno de una atleta elegible para representarnos en el exterior, sin embargo, no solo le toca luchar contra las olas, sino contra una sociedad que excluye a personas trans como ella.

¿Cuán difícil es saber que tienes el nivel competitivo para representar al Perú y que no lo puedas hacer?
Para mí es frustrante. Es levantarte en las noches, que se te vaya el sueño, ver videos de tabla de chicas peruanas que están compitiendo y que tú sabes que tienes el nivel de ellas, hasta más nivel que ellas…

¿Hablamos de surfistas del nivel de Analí Gómez o Sofía Mulánovich?
Sí claro, yo hago fuerzas con Analí Gómez y ella me va a ganar porque es una chica fuerte que yo admiro, es mi amiga y la quiero un montón, igual Sofía, son chicas tan fuertes que estoy segura que si me meto a un campeonato, me van a ganar. Analí tiene un nivel de tabla profesional, tiene una visión de campeonato que yo no tengo.

Mohana, la invisible

Como todas las mujeres trans, el nombre que elegimos significa mucho porque marca el inicio de una nueva vida para nosotras. En el caso de Mohana, cuenta que su nombre se lo debe a una hermosa playa hawaiana que refleja su espíritu libre, sin embargo, no solo no puede competir en la categoría que desearía sino que cuando se atreve a hacerlo, la invisibilizan.

«Cuando yo corría en la Categoría Damas, hablaban de Mohana Benavides a través de los altavoces y yo feliz. No saben lo que significa para mí sentir mi nombre, tanto que a veces yo solo corro el campeonato para escuchar mi nombre, pero en la última fecha que corrí en un campeonato en abril, para el cual había entrenado bien fuerte, a la hora de llamarme dijeron solo Benavides, nunca mencionaron Mohana y ahí sí me sentí realmente discriminada», revela con pesar.

El director de aquella prueba le explicó que no se permitían las competencias mixtas por lo tanto no podía mencionar su nombre social (con el que todos la conocen) en una prueba de categoría para hombres y por respeto a ella decidió tampoco usar su nombre legal (como aparece en su DNI). Y si bien Mohana entendió, no pudo evitar sentirse mal.

Deportistas trans en otras partes del mundo

Si bien el caso de Mohana puede ser uno de los primeros en visibilizarse en el Perú, lo cierto es que diferentes federaciones u organizaciones deportivas de otros países han tenido a atletas trans con el mismo sueño: desarrollarse profesionalmente en el deporte que les apasiona pero con el género con el que actualmente se identifican.

Ya vimos que en 2016 el Comité Olímpico Internacional (COI) se pronunció a favor de la inclusión de deportistas trans y estableció las condiciones para que ellas y ellos pudieran participar sin trato discriminatorio de por medio. En Sudamérica, Argentina y Brasil han incluido a mujeres trans en equipos de deportes colectivos.

En el primer caso se trata de Jessica Millamán, quien en 2016, a través de las redes sociales denunció que la Asociación de Hockey de la provincia de Chubut (al sur de Argentina) no le permitía jugar en la categoría femenina, a pesar que en su país ya existía una Ley de Identidad de Género; al año siguiente la Confederación Argentina de Hockey aceptó que personas trans participaran, alineándose con la postura del COI.

Por su parte, en 2017 Tiffany Abreu se convirtió en la primera mujer trans en jugar en la Superliga Brasileña de Voleibol Femenino, luego que dos instituciones de su país así lo avalaran, primero lo hizo la Federación Internacional de Voleibol (FIV) y luego la Confederación Brasileña de Voleibol (CBV). Actualmente es parte del equipo Volei Bauru y en las temporadas en las que ha participado ha destacado como una de las mejores, tanto, que de seguir así podría llegar a la selección de su país.

Otros sonados casos son los del estadounidense Chris Mosier un hombre trans que se desempeña como deportista en triatlón; también está Jaiyah Saelua, mujer trans de Samoa Americana, considerada la primera persona transgénero en competir en una Copa Mundial de la FIFA.

De regreso a nuestro país, Mohana Benavides la tiene un poco más difícil, pero no imposible, ya que si bien se podría esperar a que se promulgue una Ley de Identidad de Género en el Perú, este sería el camino más largo y tedioso, por lo que la vía más accesible sería que, como un acto de empatía a la difícil situación de las personas trans, la FENTA modifique su reglamento y no pida el DNI como requisito indispensable para poder inscribirse en las competencias nacionales de tabla o encuentre otra salida administrativa más flexible.

¿En estos momentos qué les dirías a las personas de la Federación Nacional de Tabla?
Les diría que tengo derecho a identificarme como soy, soy una mujer. Que analicen mi caso, que vean que en el Perú no tenemos una Ley de Identidad de Género y que por lo tanto eso me va a frustrar y no me va a permitir inscribirme en la categoría que me identifica, Open Damas. Yo les pediría que acepten mi caso, que lo analicen, que me saquen análisis, si requieren una prueba psicológica, yo la paso.
Les pido que me apoyen porque a la edad que yo tengo veo que la vida se me pasa y no puedo hacer nada por un deporte que es mi pasión, que es algo para lo que yo nací.

Esperamos que Mohana y todas las personas con identidades diversas no permitan que sus sueños deportivos se trunquen, el camino es difícil, pero es un camino que debemos recorrer, solos y solas nunca estarán.

*Artículo publicado en el Número 8 (de julio 2019) de la Revista Crónicas de la Diversidad.

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