Por Julio Lossio Quichiz
Los 80 se han recreado en un mundo casi apocalíptico en donde la radio informa constantemente de las muertes que van ocurriendo. Hay una epidemia de VIH, no se sabe qué la causa pero sí que un diagnóstico es sinónimo de muerte.
La noticia ha llegado y estalla en la mesa del comedor un día cualquiera. Inmanejable, inconmensurable, incomprensible. Nunca se puede estar preparado para una tragedia como la muerte que se avecina. La primera reacción es buscar culpables, la felicidad familiar se descubre aparente, lo que se había ocultado sale a la luz, aquello de lo que no se hablaba para mantener la paz ahora se discute a viva voz. Todo parece romperse para siempre. Pero también es una catarsis. El diagnóstico como catalizador. ¿La discusión podrá dar paso a algo más? O te destruye como familia o te fortalece.
En menos de una hora de puesta en escena pasamos por una montaña rusa de emociones. Cada uno de los actores y actrices de Gracias Mamá tuvieron que representar en ese tiempo todos los procesos sicológicos que los actores de Lo que el viento se llevó representaron en 4 horas. Lo cotidiano da paso a la sorpresa, la sorpresa provoca miedo, pero inmediatamente cólera, luego sospecha, después culpa, dolor, aceptación y renacimiento. Un tour de force del que salen bien librados.
A mi acompañante le gustó el personaje del hermano. Y sí, le aporta temperamento, carácter. Aunque es duro, directo y mordaz es finalmente noble. A mí me encantó la madre, dulce pero fuerte, esconde su dolor tras su valentía y su amor… no puedo más, soy un llorón. ¡Además cantó! Bravo por la letra de Victor Lucana y la música de Eduardo Zapata. El hijo tuvo un papel difícil, representó tres edades, de niño, en la adolescencia y de adulto, además en un tono surrealista. Lo hizo muy bien. La hermana tiene uno de los mejores momentos de la obra, cuando se enfrenta a su hermano que la acusa de arribista sin moral, ella, indignadísima, le arroja todo su veneno.
Una dramaturgia genial. Una puesta en escena modesta. El piano en vivo es un plus. La canción es una joya. La mirada al pasado te invade de nostalgia y lo entiendes todo. Drama envuelto en poesía. Un aura de paz, amor y esperanza que trasciende el conflicto y la tragedia.
Dirección y dramaturgia: Victor Lucana
Producción general: Telón Mestizo
IG intérpretes: @jacqui_arce22, @bereeland, @danborja_, @marito.rengifo
Piano en vivo: Eduardo Zapata
Entrada General: 40 soles
Promo Crónicas de la Diversidad: 20 soles entrando a https://wa.link/hf0348
Fechas: 04, 05, 17 y 18 de junio.
Hora: 8:45 PM
Lugar: Av. Arequipa 2985, San Isidro (Centro cultural de CAFAE).





