Por Gustavo Ochoa
Este año, el Festival de Cine de Lima, organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, cumple treinta años de trayectoria en la difusión del sétimo arte y la producción audiovisual en el Perú y en el continente. Con su lema “Vamos a vernos”, la organización del Festival reafirma su compromiso en la visibilización cultural de Latinoamérica, en la promoción de proyectos emergentes y en ser un espacio de encuentro y formación de públicos cinéfilos. Por supuesto, también se ratifica en su objetivo por promover la representación de las disidencias sexuales y de género a través de una programación que reúne ficción, documental, cine restaurado y espacios de reflexión en torno a las experiencias LGBT+. Desde nuevas voces del cine mexicano hasta clásicos fundamentales del cine peruano, el festival ofrece un recorrido amplio por los afectos, las identidades y las luchas que atraviesan nuestras comunidades. Veamos algunas de las películas, retrospectivas y actividades que han reclamado más nuestra atención.
México lindo y diverso
Una presencia destacable en dos de las tres principales secciones es la de películas provenientes del país azteca. Por un lado, la competencia de ficción latinoamericana incluye dos títulos especialmente relevantes para el público LGBT+. En el Camino (2025), del realizador mexicano David Pablos, narra la vida solitaria de “Veneno”, un joven vagabundo que frecuenta un restaurante de carretera en el norte del país donde sostiene relaciones sexuales con los camioneros hasta que se encuentra con “Muñeco”, un hombre con el que desarrollará un vínculo tan particular como peligroso. A su lado compite, Seis meses en el edificio rosa con azul (2026), ópera prima del director Bruno Santamaría Razo, quien explora en clave autobiográfica su pubertad en la década de 1990 mientras experimentaba sus primeras pulsiones homosexuales a la vez presenciaba el conflicto que generaba en su hogar el diagnóstico de VIH+ de su padre Mundo.

En cuanto a la competencia documental presenta una selección particularmente potente de obras vinculadas a las corporalidades, las identidades y las comunidades queer latinoamericanas. Jaripeo (2026), codirigida por Efraín Mojica y Rebecca Zweig, se adentra en la festividad de Navidad en Michoacán para, a través de las experiencias de diversos jóvenes rancheros, revelar las tensiones entre masculinidad, deseo y tradición. Por su parte, Nuestro cuerpo es una estrella que se expande (2025), de Semillites Hernández Velasco y Tania Hernández Velasco, construye un relato poético sobre el cuerpo como territorio de resistencia, memoria e identidad desde las voces de dos hermanxs. Completa la sección Calle Cuba (2026), de Vanessa Batista, una coproducción entre Cuba, Chile y México que observa con sensibilidad las redes de apoyo y supervivencia que atraviesan la experiencia de vivir en La Habana actual a través de cuatro mujeres enlazadas por una misma calle.

Al otro lado del arcoíris
Dentro de la muestra Aclamadas, el festival reúne dos títulos internacionales que han cosechado éxitos fuera y que pueden interesar a nuestro público lector. Cobarde (2025), del cineasta belga Lukas Dhont, es un film de época ambientado durante la Primera Guerra Mundial y que narra el vínculo y la resistencia de los soldados Pierre y Francis en el frente de combate. En paralelo, The Man I Love (2026), del estadounidense Ira Sachs, ofrece una nueva exploración de los vínculos amorosos entre hombres adultos, esta vez mediante la historia de Jimmy George, un joven neoyorquino entregado con ímpetu a su arte pese a vivir en plena crisis del sida en los años ochenta.

En lo concerniente a la muestra Latinoamérica Fuera de competencia, se ha incluido una selección de películas recientes de países como Argentina, Chile, Perú y Uruguay. Sin embargo, nos llama particularmente la atención la coproducción franco-alemana Lady Nazca, biopic rodado en el Perú por Damien Dorsaz, que desarrolla la historia de María Reiche, su indagación arqueológica en los años treintas por los desiertos de Ica, su aplomo por desentrañar y proteger los geoglifos pertenecientes a la cultura Nazca y su relación afectiva con su mecenas Amy Meredith.

Revisitar y reconocer la memoria audiovisual
Otra labor que ha caracterizado al Festival es su ánimo por recuperar y divulgar la memoria audiovisual nacional junto a su institución clave: la Filmoteca PUCP. Esta edición no será la excepción, pues la programación incluirá la proyección gratuita de clásicos peruanos recientemente restaurados, como Miss Universo en el Perú del Grupo Chaski, Los perros hambrientos de Luis Figueroa, entre otros. Otro de los momentos más significativos será la proyección de la versión restaurada de No se lo digas a nadie (1998), dirigida por Francisco Lombardi. Basada en la novela de Jaime Bayly, la película constituye un hito del cine peruano por haber llevado a la pantalla grande una historia sobre homosexualidad masculina en un contexto social privilegiado y sumamente conservador. Su restauración permite revisitar una obra fundamental para comprender la representación de las sexualidades disidentes en el audiovisual peruano.
Asimismo y como todos los años, el Festival reconoce la trayectoria y el aporte a cineastas de diferente origen y este año se ha decidido rendir honores a la labor del multipremiado cineasta Kleber Mendonça Filho (Brasil) y de las cineastas Mariana Rondón (Venezuela) y Marité Ugás (Perú). La filmografía de estas dos últimas, creada en su productora conjunta, Sudaca Films, desde hace 30 años, ha abordado de manera constante las relaciones familiares, la infancia y las identidades en conflicto. Como parte de la retrospectiva de homenaje, se proyectará, entre otras películas, Pelo malo (2013), película ambientada en Caracas y que narra el conflicto personal del pequeño Junior con su apariencia y las normas de género que les son impuestas por su disfuncional familia. Las actividades de homenaje incluyen una Clase maestra de Mariana Rondón y Marité Ugás el día 9 de agosto a las 11:00 a. m., lo que representa una oportunidad única para conocer de cerca los procesos creativos de ambas directoras.

Dialogar la actualidad
En un presente latinoamericano altamente preocupante por nuevos gobiernos ultraconservadores, leyes de mercado hostiles con la creación independiente y ante el incierto avance de la inteligencia artificial, el Festival se propone como un espacio de encuentro entre creadores y público. Por ello, ofrece numerosas actividades, como mesas de diálogo, presentaciones de libros, clases maestras, talleres y conversatorios al cierre de varias proyecciones. En ese sentido, nos llaman poderosamente la atención algunos de ellos, como el conversatorio Otras miradas: disidencias sexuales y de género en el cine latinoamericano, espacio dedicado a debatir la evolución que se aprecia en cuanto a la representación queer en el cine más reciente de la región (fechado el 9 de agosto a las 8:00 p. m.). Además, nos interesa el conversatorio Juventudes turbulentas: vivir en tiempos inciertos, centrado en las experiencias de las nuevas generaciones frente a la precariedad y las crisis de los tiempos actuales (fechado el 8 de agosto a las 4:00 p. m.).
Un trofeo a la visibilidad
Desde hace varios años, la Pontificia Universidad Católica del Perú otorga un reconocimiento a la mejor película que visibilice las temáticas, problemáticas, existencias y resistencias de las poblaciones LGTBIQ+ sea en competencia o fuera de ella. Este año, el Jurado a la Mejor película de temática LGTBIQ+ estará integrado por el especialista Michel Salazar (Perú), el dramaturgo y actor Steven Buendía (Colombia) y la actriz, directora y docente Nidia Bermejo (Perú). La permanencia de este comité refuerza la importancia que el festival otorga a las narrativas sobre diversidad sexual y de género, así como su interés por promover una mirada crítica y especializada sobre las producciones que dialogan con las experiencias de nuestras comunidades.
Finalmente, con esta programación, el Festival de Cine de Lima 2026 se consolida como un espacio cultural relevante para el encuentro entre cine y diversidad. Las películas seleccionadas no solo amplían la visibilidad de las experiencias LGBT+, sino que también proponen nuevas formas de pensar los afectos, el deseo, el cuerpo, la memoria y la resistencia en contextos latinoamericanos marcados por profundas transformaciones sociales. Para Crónicas de la Diversidad, esta edición representa una oportunidad para seguir acompañando, difundiendo y celebrando aquellas imágenes que contribuyen a construir un panorama audiovisual más inclusivo y plural.

