Leviticus (2026): paralelos narrativos con El verano que Hikaru murió

Leviticus

Redactora invitada: Fiorella Larrea 

Manga: Mokumokuren, 2021
Anime: Ryōhei Takeshita, 2025

Desde finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, la ficción de terror ha permitido y facilitado la exploración de temáticas queer a través de metáforas narrativas o elementos del propio género. Esto no solo ha ocurrido en la literatura, sino que también hay muestra de ello en medios audiovisuales, como las películas y las series de televisión. Algunos de estos casos son adaptaciones, como El verano que Hikaru murió (Hikaru ga Shinda Natsu, 2021), un manga seinen de terror escrito por Mokumokuren y llevado a la pantalla chica en el 2025. Así como Leviticus, El verano que Hikaru murió es una historia coming of age (maduración) que se desarrolla en un pueblo alejado de la metrópoli y, a simple vista, también se enfoca en la relación entre dos chicos adolescentes.

Sin embargo, la diferencia entre ambas historias radica en los temas principales y las metáforas narrativas que utilizan para criticar la homofobia. Ambas utilizan elementos sobrenaturales para representar la realidad. En el caso de El verano que Hikaru murió, la criatura que posee al cadáver de Hikaru, el mejor amigo del protagonista, actúa a su antojo al no ser capaz de comprender las normas tácitas de aquella sociedad reprimida y conservadora. Esto le permite enunciar cosas que el Hikaru verdadero nunca se habría atrevido a decir en voz alta por culpa de su homofobia internalizada. La actitud de aquel ente misterioso motiva al protagonista, Yoshiki, a aceptarse a sí mismo y a descartar poco a poco la culpa y la vergüenza que sentía por ser gay y por haberse enamorado de su mejor amigo. La historia también muestra la perspectiva del pueblo, quien a través de la señora Kurebayashi, critica el contacto que Yoshiki tiene con el ente siniestro, argumentando que su cercanía con este podría llevar a que se “fusionen”, una metáfora de cómo los homofóbicos ven a la homosexualidad como una enfermedad que se puede contagiar y puede corromper a los demás.

En Leviticus, el nombre de la película marca su propio tono. Levítico, el libro del antiguo testamento de la Biblia, recopila una serie de normas morales que Dios le da a Moisés para que él se las transmita a los israelitas. El texto denuncia el pecado y la impureza, conceptos vitales en la historia de la película. El elemento sobrenatural en Leviticus tiene como base la fe de una comunidad religiosa y toma forma en el “rito de purificación” que le realizan a los protagonistas para eliminar su lujuria y suprimir su orientación homosexual a la fuerza. A partir de ese momento, se ven acechados por un ente sobrenatural que los seduce al hacerse pasar por la persona que más desean y que los castiga con la muerte si se dejan llevar por sus instintos. El rito de purificación y el acecho de la presencia maligna retratan la realidad de las terapias de conversión y los efectos que estas generan en los afectados. Estas prácticas crueles y degradantes solo traumatizan a los jóvenes y los llenan de culpa y miedo para suprimir su identidad de género o su orientación sexual.

Ambas historias son representaciones interesantes de la homofobia en la sociedad. Así como El verano que Hikaru murió y otras historias de terror, Leviticus invita al espectador a reflexionar sobre la experiencia LGTB en mundos donde los humanos prejuiciosos son a veces más peligrosos que los seres sobrenaturales.

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