El Domingo 18 de mayo del 2003 a las 9:30 de la noche Cuarto Poder, el programa político de América Televisión, emitió un reportaje sobre el grupo gay de la Pontificia Universidad Católica: GPUC, fundado en 1998. *
*Agradecemos a Remo Stagnaro por proporcionarnos este documento.
Carlos Espá: En un país que se dice democrático no puede haber discriminación por sexo o raza, ni tampoco puede haber discriminación por razón de opción sexual. Pero esto que se dice con mucha facilidad es muy difícil en la realidad. Y para hacer frente a esta realidad difícil, un grupo de estudiantes de la Universidad Católica se ha organizado en un grupo de encuentro cibernético donde se encuentran, conversan, dialogan y buscan ser felices. ¡Es su derecho!
Veamos el reportaje de Maribel Toledo-Ocampo.

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SALIDOS DEL CLOSET
(Blue Symphony)
Email a GPUC: “Hola chicos: Estudio Ingeniería Industrial en la Universidad Católica. Cuando me enteré de la página, casi me caigo de cara. Es bueno saber que hay gente como uno en la universidad. Ya no me sentí tan solo.”
Email a GPUC: “Cómo mierda ocurrió todo esto, dónde empezó todo esto. Tengo veintitrés años, y… caray, sin ninguna relación homosexual, puta madre, siendo gay gran parte de mi vida.”
Néstor Gallo: Hay que despejarse, no hay que tomárselo tan en serio tampoco, ¿no?

Email a GPUC: “Creo que soy homosexual. Me asusta decirlo en verdad, pues toda mi vida la he pasado pensando en jóvenes, fantaseando tontamente. Y también descubrí algo que realmente me asustó más: soy un cobarde.”
Remo Stagnaro: Yo creo que hay que tener huevos, hay que ser bien hombre para poder asumir lo que tu necesidad te pide.

Maribel Toledo-Ocampo: Éstas son sólo algunas de las voces solitarias que han llegado vía mail en los cinco años de existencia de GPUC, un grupo de jóvenes gays de la Pontificia Universidad Católica, cuya oficina es el ciberespacio y cuya misión es evitar que otros sufran lo que ellos, en el difícil proceso de salir del closet.
RS: GPUC es solamente eso: es un grito en el aire, diciendo “somos gays, somos de la Católica, estamos acá, somos normales… si quieres escríbenos”.
NG: Un poco lo que decimos en la página es: “Oye, esto simple: hay un montón de gente en tu misma clase de la universidad, sentado al costado de tu carpeta, que es igual y se siente bien. ¿Por qué tú no?”
[Escenas de besos y abrazos]

Cuando nadie me ve puede ser o no ser
Cuando nadie me ve pongo el mundo al revés
Cuando nadie me ve no me limita la piel
Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve
(Alejandro Sanz, “Cuando nadie me ve”)
MT-O, abordando a diferentes personas en la entrada de la Universidad Católica:
Estudiante 1:
—¿Has escuchado hablar de GPUC?
—¿De qué?
—GPUC.
—No tengo idea qué es.
—Es un grupo de gays de la Católica.
—Ah, sí.
—Sí habías escuchado.
—Algo, sí.
—¿Y qué te parece que exista ese grupo?
—Es cosa suya.
Estudiante 2:
—Es bastante fuerte el movimiento acá, felizmente ha tenido bastante aceptación.
Estudiante 3:
—¿Te fastidia que estén en tu misma universidad?
—¡No, no me interesa! Son libres e independientes. ¿Cuál es el problema?
Ex empleado de la Universidad Católica:
—Es un grupo de gays de la Universidad Católica. ¿Qué le parece?
—No sé, no sé. En mi época no había eso. Hace tres años, cuando he salido, no había eso.
Empleado de seguridad de la Universidad Católica:
—No puedo dar declaraciones, señorita.
—Chiquitita nomás: ¿has escuchado hablar de GPUC? Si alguien viene y te pregunta por GPUC, ¿sabes dónde queda, qué es?
—…
Estudiantes 4 y 5
—¿Que es qué?
—Gays de la Pontificia Universidad Católica.
—¿Gays? Te presento a uno. ¿Cómo, no sabes de tu agremiación? [risas]
Hablar de ellos causa risas nerviosas, bromas pesadas, pero también comprensión, y sobre todo identificación. GPUC ha calado hondo entre los alumnos de la Pontificia Universidad Católica, especialmente entre los que algunas vez dudaron de sus gustos amatorios y viven confundidos entre lo que quieren y no quieren ser.
[Gente caminando frente a la Universidad Católica. Gran primer plano de Remo con lentes oscuros, luego caminando frente a la Católica y mirando desde el puente peatonal.]

Yo no quiero volverme tan loco yo no quiero vestirme de rojo
yo no quiero morir en el mundo hoy
(Charly García, “Yo no quiero volverme tan loco”)
Esta semana, por primera vez el grupo de gays de la Católica abrió sus puertas a la televisión, y habló con nosotros de todo: de sus experiencias personales, de la ayuda que se brindan entre ellos, y por qué no, de sus más grandes fantasías [acercamiento del modelo del afiche de “Intuition”, de Estée Lauder]. Por primera vez, homosexuales anónimos, alejados del escándalo, de las plumas y lentejuelas, hablan de sus grandes temores, y dan referentes de lo que es una verdadera vida gay [escenas de baile con luces de discoteca; Néstor frente al espejo].
Yo no quiero vivir paranoico
yo no quiero ver chicos con odio yo no quiero sentir esta depresión
(Charly García, “Yo no quiero volverme tan loco”)
[En el departamento de Remo]
MT-O: ¿Estos ositos?
RS: Ah, estos son recuerdos de mi primera pareja.
MT-O: ¿Te llenó de osos?
RS: Sí.
MT-O: Hay un mono por ahí.
RS: Bueno, él era moreno. [risas]
Este es el ácido humor que caracteriza a Remo, un ingeniero industrial de imponente metro noventa, de buen vestir y buen vivir. A los diecisiete años se dio cuenta que era gay. Empezó a sentir una fuerte atracción hacia los hombres, sensación que tuvo que procesar durante cuatro años.
MT-O: ¿Qué es lo más difícil de ese proceso?
RS: Sentir que estás solo, sentir que no puedes dar un primer paso, que no puedes conocer a alguien sin tener miedo a rebotar, ¿no?
MT-O: ¿Lima no está hecha para los gays?
RS: El mundo no está hecho para los gays. El mundo está hecho por los heterosexuales. Los gays estamos camuflados, estamos en todas partes. Cuando te das cuenta de que estás rodeado, te dices: ¡Qué estúpido fui!
Y como él mismo dice, a los veintidós años Remo se dejó de estupideces. Terminó de asumirse enteramente como gay, y se enamoró profundamente de su recordada primera pareja homosexual.
[Más besos y abrazos]

Amor, te digo amor y suena diferente
Amor que pronunciado en eso se convierte
Y voy más lejos…
(Miguel Bosè, “Te digo amor”)
[En el departamento de Remo]
RS: ¡Ah! Ese cuadro lo pintó mi primera pareja, me lo regaló en el primer cumpleaños que pasamos juntos. Lo pintó y me lo regaló.
MT-O: ¿Y ese Garfield de allá?
RS: ¡Pero no muestres esa parte que está tan desordenada!
MT-O: ¡Pero muéstralo, pues!
RS: ¡No, no, no! [risas] Este Garfield me lo regaló mi segunda pareja. Lindo es. Esta es mi medalla de la Católica, por supuesto.
MT-O [señalando el afiche de “Intuition” de Estée Lauder]: ¿Y ésta es tu nueva pareja? [risas]
Remo [Cruzando el puente peatonal sobre la Avenida Universitaria] se ha enamorado varias veces, pero nunca, ni en su etapa de confusión, de una mujer. Aunque ellas, sí de él.
RS: Entonces, por ser caballero, digamos que cumplí todos los pasos necesarios para ser caballero con una dama —“educación”, te das cuenta— y esta chica se llegó a enamorar de mí. Una chica muy linda. Además, todo el mundo me decía: “¡Por qué no te la..! [risas] Pero por supuesto que no, pues. Recuerdo mucho un momento romántico, una noche romántica. Hemos estado así [gesto de proximidad con la mano frente a la cara] y no pasó nada. Ella me dijo, “qué tímido eres”. Y pensé [risa contenida]: “Si supieras”. [risas]
Néstor [en la puerta principal de la Universidad Católica], a diferencia de Remo, es más bien un chico que podría encajar en el estereotipo del tierno. Que era gay, lo supo desde niño. Pero fue recién en quinto de secundaria, y tras intentar un romance heterosexual, que se convenció por completo: los hombres le gustaban, y no había vuelta que darle.
NG: “¿Cómo puedo sentir lo que estoy sintiendo?” Yo estaba enamorado de un chico, me acuerdo, y decía: “Lo que siento es amor, y esto debería ser un sentimiento precioso y lindo como es el amor, pero sin embargo, por estar dirigido a una persona del mismo sexo, se ensucia.
Pero la telaraña de pensamientos que tenía Néstor desapareció por la afición que cultivaba desde niño, la lectura. A los dieciséis, una tía le regaló todos sus libros en una caja de cartón, pero uno de ellos apareció estratégicamente colocado entre el montón: “Comportamiento homosexual entre varones”. Está demás decir que fue el primero que Néstor devoró.
NG: Me leí el libro completísimo. Terminé el libro y dije: “Claro, es lo que me pasa. Es que yo soy gay. Nada de lo que está pasando está mal, nada de lo que estoy sintiendo, nada de lo que me gusta está mal. Todo lo contrario, está bien, porque soy gay”. Y eso me hizo sentir muy cómodo, me hizo sentir feliz conmigo mismo.

MT-O: ¿Y crees que tu tía puso ese libro a propósito?
NG: Yo, con el tiempo, creo que sí.
Para Néstor [mirándose al espejo] sin duda la perspicaz tía no era el problema. Lo más difícil para este ingeniero informático fue cuando llegó el angustiante momento de la confesión a sus padres.
NG: Llegué a mi casa. Me acuerdo que mis papás estaban viendo televisión. Me metí al baño, me miré al espejo y me dije: “Se los vas a decir, sí se los voy a decir. O sea, es el momento”. Salí a la sala. Estaban solo mis papás, mi hermana no estaba esa vez, y les dije: “Por favor, ¿pueden apagar el televisorun ratito, que quiero conversar con ustedes algo importante?”
Entonces apagaron la tele, y les dije: “¿Yo sé que tenemos una muy buena relación, yo sé que nosotros nos llevamos muy bien, pero la verdad, ustedes no me conocen como deberían conocerme. Quiero que sepan que yo soy homosexual”. Y les dije varias cosas. Les dije: “Yo no quiero que ustedes se sientan culpables de nada, porque no hay nada de lo que sentirse culpables. O sea, cuando hay algo malo, cuando hay algo mal hecho, hay culpabilidad. Cuando no hay nada mal hecho, no hay culpabilidad, por lo tanto no tiene sentido sentirse culpable”.
(Miguel Bosè, “Te digo amor”-Sección instrumental)
Pero no todos los padres son tan compresivos como los de Remo y Néstor. Ni tampoco todos los homosexuales son tan valientes para decidirse a enfrentar sus preferencias. Prefieren vivir años de años con una doble vida que los hace sufrir muchísimo más. Es por esto que hace cinco años, cuando aún estaban en la universidad, Néstor, Remo y un tercer alumno de la Católica, decidieron crear la página web GPUC.
NG: Y un poco conversando y conversando, y medio metiendo chongo, medio matándonos de risa, nació esta idea de, “oye por qué no poner una página web donde digamos, somos gays, somos de la Católica?” Una cosa lúdica.
RS: Si tú ves televisión, no hay referentes gays. Si tú lees periódicos, si lees revistas, no hay dónde encontrar qué es un gay, cómo se podría comportar un gay, cómo es la vida de un gay adulto o adolescente. O sea, no hay referentes de cómo va a ser tu vida. Ése es otro de los grandes miedos.

GPUC ayuda a los jóvenes de la universidad a combatir todos esos miedos [anfitriones de GPUC en reunión de coordinación], a encontrar un grupo de amigos gays como él o ella, y formar un círculo social donde se sienta cómodo. En resumen, ayuda a los homosexuales aún reprimidos a salir del closet, a dejar de lado las citas clandestinas, a dejar por fin de esconderse.
[Dirección de la página web de GPUC al pie de la pantalla]
¿Por qué es tan difícil? vivir sólo es eso… vivir, sólo es eso…
¿Por qué es tan difícil?
(Alejandro Sanz, “Cuando nadie me ve”)
NG: Salir del closet no es nada difícil, si te lo propones en principio. O sea, si realmente quieres hacerlo, es una cuestión de optar por salir del closet. Lo puedes hacer a través de GPUC, lo puedes hacer… no sé, a través del chat, o puedes conocer un amigo en tu colegio o en tu universidad.
Cuando nadie me ve puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve pongo el mundo del revés
(Alejandro Sanz, “Cuando nadie me ve”)
Los mails que recibe la página web de GPUC han superado los 2000, y son realmente un grito de auxilio. Éste, por ejemplo, de uno de los alumnos de la Católica, resume cuál es el sentir de quien se sabe gay y teme enfrentarlo.
Te escribo desde los
centros de mi propia existencia donde nacen las ansias
la infinita esencia
(Alejandro Sanz, “Cuando nadie me ve”)
Email a GPUC: “¿Estaré enfermo? Quizá, quien sabe. Quizá te preguntes, ¿quién mierda soy yo, pobrecito yo? Pero de verdad, ahora que escribo esto, lo mismo diría. Caray, Duncan, quién como tú que puedes estar viviendo una vida gay activa, sin preocupaciones de esto. Ir a una disco con amigos gays de la Católica. ¿Cuántos como yo habrá aquí? Habrán pasado lo mismo que yo? ¿Estaré enfermo acaso? No lo sé.”
MT-O [hablando de los emails a GPUC]: ¿Y no hay ninguno así de “váyanse al cacho”?
RS: Solamente una vez hemos recibido un mail de ese tipo. De un tipo que además, por error, parece que estaba buscando una información de la Católica, y entró a la página y se sorprendió. Dijo: “¡Carajo, cuánto maricón!”
NG: “¡Cuánto maricón organizado!” [risas]
La página web nació como jugando, pero hoy es un fenómeno en la Universidad Católica. Es una página donde se habla de la homosexualidad de manera seria. No hay calatos ni travestidos, sino más bien lugares en los que se cuentan anécdotas, espacios artísticos, además de un registro histórico de la homosexualidad en el Perú. Por supuesto, está la dirección a donde pueden escribir todos aquéllos que tengan dudas, sin temor a ser identificados. Entonces es cuando empieza la verdadera labor de GPUC. Cualquiera de los quince anfitriones que hay en el grupo se hace cargo de la persona.
RS: Anfitrión es quien responde a los emails de quienes nos escriben, y por supuesto le responde alguien de su misma edad, de su mismo sexo, más o menos de su misma edad, y también se busca q sea de su misma especialidad.
NG: Lo ideal es que la persona que nos ha escrito, que es el anfitrionado, se sienta muy cómodo con nosotros, sienta que está hablando con alguien que puede ser su pata, que puede ser alguien muy parecido a él. La única diferencia es que esa persona se siente bien, se siente muy cómodo con lo que es.
MT-O: Hay gente que puede pensar que ustedes se aprovechan de algún momento de duda para jalarlos a su bando.
RS: ¡Pero por supuesto que sí! [risas]
MT-O: Provocadores para unos, provocativos para otros, pero sobre todo despercudidos de cualquier juicio que pueda alejarlos de la felicidad absoluta [más besos, Remo en el puente peatonal, Néstor frente al espejo].
RS: Yo soy feliz siendo gay. O sea, siento que no he perdido nada. Es más, siento que he ganado muchas cosas por ser gay.
NG: No quiero ser una persona que esté todo el tiempo diciendo mentiras para tratar de estructurar un mundo que no es real, elaborar una vida paralela que no existe. O sea, yo no tengo enamoradas de pantalla ni cosas por el estilo. Yo me siento bien siendo gay porque soy auténtico.
(Juanes, “Un día normal”-intro)
MT-O: Un grupo de tres que después de cinco años terminó convertido en un tremendo club de amigos auténticos. Una especie de fraternidad cibernauta que invita a soltarse el cuello, a aflojarse la corbata, pero eso sí, a ajustarse bien los pantalones a la hora de salir del closet. Amar abiertamente no es fácil, seguir andando con valentía tampoco.
Hoy es un día normal pero yo voy hacerlo intenso
Hoy puede apagarse el sol pero no la luz de mi alma
Coro:
En un día como hoy
Caminaré más despacio
En un día como hoy
Defenderé mi verdad
En un día como hoy
Te amarrare con mis brazos
(Juanes, “Un día normal”)
Reportaje: Maribel Toledo-Ocampo
Edición: Eduardo Posadas
Cámara: Martín Suyón, Germán Huaroto y Rubén Vera

