FCL 2026 | Nuestro cuerpo es una estrella que se expande: un collage de nuestros orígenes

Por Gustavo Ochoa Morán
Licenciado en Arte y Maestrando en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

La diversidad de estéticas en las películas proyectadas durante los diez días que ha durado el Festival de Cine de Lima es innegable; sin embargo, las apuestas más radicales a nivel narrativo, visual y temático han sido excepcionales y quisiera referirme a una en concreto. El documental Nuestro cuerpo es una estrella que se expande, dirigido por Tania Hernández Velasco y Semillites Hernández Velasco, representa un ejemplo de hibridez cinematográfica, en la que, al igual que en su título, la forma del cuerpo fílmico se expande para crear una constelación de sentidos en favor de su mensaje.

Bajo la premisa de que es una película trans, Tania y Semillites, hermanxs y directorxs del filme, intentan proyectar sobre el encuadre todo lo que ha significado para ellxs habitar cuerpos racializados, ligados a la naturaleza y disidentes. Para tal fin, dialogan, escriben y filman un metraje que recorra todos los lenguajes posibles. Apelando a la técnica del collage, el documental reúne en sí no solo imagen y sonido, pues recurre también al lenguaje contemporáneo de videoarte, la animación, el dibujo, la fotografía, la danza e, incluso, la poesía. 

Es así que la película inicia con ambxs en pleno diálogo sobre lo que les representa lo blanco mientras recorren y palpan la frialdad áspera de un salar. En este escenario, cual si fuera un lienzo vacío, Tania y Semillites vuelcan una lluvia de ideas que en realidad sugiere más una lluvia de memorias sobre lo que ha significado para sus vidas la preeminencia de lo blanco a nivel social. Con esta secuencia, el recorrido empieza a extenderse más allá del salar hacia otros territorios, como canteras y dunas, que se convierten en paisajes corporales al golpe de una disolvencia de plano. Así, en la reconstrucción de ese viaje íntimo y colectivo, lxs autorxs nos plantean una de sus tesis principales: el cuerpo es el primer territorio que habitamos y con él nos conducimos hacia otros paisajes que transitamos para construir las memorias.

Del lado de la recuperación de la memoria familiar, Tania filma la tierra que ha sido lugar de arraigo y sustento para las generaciones que la antecedieron, tomando al paisaje como un reflejo de sí misma pero también como un ente vivo. Asimismo, recorre esa otra genealogía que ha sido desplazada por la humana y que forma parte del mundo sobre el que su familia ha habitado, sembrado, cosechado y construido su historia. Es así como Tania se filma tejiendo petates con fibra de palma junto a su abuela, siguiendo el camino de un chapulín o en un rito de contacto con aquellos otros entes no corpóreos que pueden manifestarse a través de una fogata. 

Del lado de la disidencia, Semillites narra lo que significa ser una persona que transiciona, reflexiona sobre la importancia de elegir su nombre o indaga en la revaloración del linaje familiar y la ancestralidad. Cámara en mano, vemos cómo ha registrado ese proceso en dibujos, textos y memorias íntimas. Como persona queer, me fue inevitable leer en sus reflexiones la actual situación de exclusión de las comunidades alejadas del binario sexo-género. En un contexto de transfobia institucionalizada, en el que se legisla en contra de que las personas trans puedan acceder a algo tan básico como un baño público, el «Manifiesto caca» resuena con un grito de resistencia. En este ejercicio lúdico, que propone cagar con estridencia en un baño público como un acto político, Semillites hace referencia a la urgencia de ocupar el mundo sin pedir permisos.

Nuestro cuerpo es una estrella que se expande es una película de pensamientos pero que no se pretende logocéntrica. Sus ideas son compartidas no solo a través del lenguaje verbal, sino desde una infinidad de planos detalle, desde la fricción de las imágenes con los sonidos, desde el llamado ancestral de la música, etc. Como en toda película no lineal y más cercana al experimentalismo, las asociaciones brotan y pueden multiplicarse en la percepción de sus espectadorxs. Allí reside el poder de su propuesta: de hacernos imaginar como si visitaramos un gran museo, pero también como si indagaremos en un álbum familiar humano e infinito, donde lo humano y lo más-que humano logran encontrarse.

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