Este miércoles 18 de noviembre se inaugura en Sachs Artes Visuales (Miguel Grau 1025, Barranco) la muestra Reserva del Averno, una serie fotográfica construida a partir de encuentros sexuales colectivos entre hombres homosexuales en Lima.
Entrevistamos a César Porta, artista visual en su primera individual, cuya identidad se mantiene ligada a la propia comunidad que registra y utiliza la fotografía no como un observador externo, sino desde una posición de pertenencia compartida.
1. Cuentanos algo de tu trayectoria personal y profesional.
Soy artista visual y diseñador gráfico, vengo trabajando varios años dentro del rubro de la publicidad, y en el medio cultural he trabajado como museógrafo. He participado en algunas exposiciones colectivas como ilustrador y esta es mi primera exposición individual.
2. Cuándo empezaste esta investigación documental.
El proyecto empezó de manera casual, encontré el flyer de un evento que organizaba Sinsonera del grupo Pandemonio. Anunciaba una reunion donde el requisito para los asistentes era acceder a la toma de fotos, entonces decidí escribirle y ofrecerme para hacer el registro, y en las coordinaciones encontramos muchos puntos en común de lo que buscábamos en el registro, que era una estética cuidada y sensorial. Inicialmente estas fotos eran para poder formar parte del portafolio de Pandemonio y servir como material gráfico para promocionar futuros eventos. La primera experiencia se dió en Marzo de este año y tras una selección de fotos que gustó bastante decidimos continuar foteando estas reuniones en fechas especificas.
3. Quienes son tus artistas referentes a nivel mundial, a nivel Latinoamérica y a nivel peruano.
Robert Mapplethorpe es una referencia fuerte e importante para mi, desde que lo descubrí me gustó mucho la manera en la que entendía el sexo, el erotismo, y cómo desde su propia experiencia construía imágenes potentes y sofisticadas con una plasticidad única. Me gusta cómo su trabajo abrió un nuevo espacio de discusión acerca de qué es arte y qué no, y si la sexualidad explicita es “digna” de una sala de exhibición. Fuera del contenido de sus fotografias es el cuidado de su trabajo (me parece que es un interesante contrapunto lo cuidadoso que es el trabajo de postproduccion de sus negativos frente a lo intensas que pueden ser las escenas que construye) lo que me hace también buscar la belleza en lugares inesperados.
Dentro de la investigación para este proyecto descubrí el trabajo de Kohei Yoshiyuki, es un fotógrafo japonés que hizo un registro super interesante con una cámara infrarroja acerca de la escena del cruising en Japón durante los 70s, aunque el registro es clandestino son imágenes con un sentido pictórico super potente.
En Latinoamérica la serie FAENZA, de Miguel Angel Rojas es otro proyecto con el que me sentí acompañado frente a lo que estaba construyendo con las imágenes que estaba acumulando. Él usó una cámara pequeña escondida para registrar el movimiento dentro de una sala de cine para adultos. Ver su trabajo me gustó por la sensación efímera que tienen, son instantáneas francas el registro directo, que me hicieron pensar en el valor de materializar las experiencias no “oficiales”.
El trabajo archivístico que realizó Giuseppe Campuzano con el Museo Travesti del Perú me parece fundamental para nosotros como comunidad y es el que terminó de definir el enfoque de mi proyecto y entenderlo como un contraarchivo que, a diferencia suya, no recopila si no que se construye en el presente. Siento que Giu ayuda a reunir los sentires y la memoria colectiva que venía siendo apartada de la narrativa oficial, o reducida a anécdotas. Y esa historia reconstruida nos da un piso sobre el que podemos desarrollar nuevas propuestas.
Por último el trabajo fotografico de Ian Tevo en su serie Mercenario me parece una manifestación de intenciones necesaria respecto al la expresión del sexo en la era del internet y los medios digitales. Es el registro de un momento interesante donde el sexo se convierte en un objeto de consumo masivo y sobretodo publico, y mas aún aqui en Lima donde nos cuesta aun asimilar estas expresiones.

4. En qué lugares tomaste estas fotos.
La mayoría de sesiones se dieron en un local de Lince que Sinsonera escogía para desarrollar las reuniones, eso ayudaba mucho a crear un ambiente cómodo y de confianza, ya que al ser el mismo me daba la posibilidad de ir probando nuevas cosas y tambien de coincidir en diferentes oportunidades con algunos de los chicos que participaron en registros anteriores
5. Cómo fue el proceso de tomarlas. ¿Les comentabas de tu proyecto a las personas fotografiadas? ¿Posaban? ¿O son espontáneas?
Trataba de llegar temprano para poder conversar un poco con los participantes que iban llegando y explicarles de qué iba el registro, estas conversaciones se daban mas en las primeras sesiones, cuando no habia mucho registro. Con el tiempo algunos ya sabían un poco del proyecto por comentarios de otros participantes y accedían rápidamente o directamente me pedían tomarles algunas fotos. La mayoría de fotos son espontáneas, yo estaba dando vueltas en el espacio mientras los chicos estaban en contacto, buscando el momento apropiado para disparar, trataba de no intervenir mucho para no incomodarlos y tampoco para endurecer la escena. Como las condiciones de luz eran bastante retadoras para el registro, no siempre la toma de fotos era la más correcta, y es ahí cuando en algunas ocasiones pedia unos minutos más para disparar, o en momentos de pausa les pedía uno que otro retrato porque sentía que ellos estaban en un momento de libre expresión que me gustaba capturar.
6. Cómo surge la idea de esta exposición.
Tras la segunda sesion (son aproximadamente 6 sesiones con un total de 370 fotografias seleccionadas) vi el potencial que tenia el registro como proyecto artistico, y con Sinsonera hablamos de la posibilidad que trascienda al uso en redes sociales, de hecho para la marcha del orgullo de este año sacamos un tiraje corto de polos con algunas fotos. Entre las conversaciones surge la idea de exponerlas, con un trabajo curatorial y museográfico que ponga en manifiesto el valor que habiamos hallado en las fotos. Así nace Reserva del Averno, que es el nombre del contraarchivo y de esta exposicion que cuenta con una selección de 15 imágenes de gran formato.
7. Qué harás luego con todo el material fotográfico con el que cuentas.
El objetivo es poder ir curando el material de manera progresiva para encontrar el medio idóneo de publicación. Al ser un contraarchivo me da la posibilidad de no cerrarme a una forma de difusión. y espero poder hacer mas registro a futuro y que este proyecto pueda evolucionar.


