Cáscaras: el núcleo de la fragilidad

Por Gustavo Ochoa Morán
Licenciado en Arte y Maestrando en Escritura Creativa por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

En tiempos en los que la incertidumbre ante los problemas ambientales, los ultra conservadurismos y los avances tecnológicos recientes ofrecen un panorama desalentador, se agradece que las artes escénicas tomen posición frente a estos temas y los expongan creativamente a ojos de los públicos. Es el caso de Cáscaras, nueva obra escrita por Eduardo Adrianzén, dirigida por Giovanny Arce y montada por Dilectos Teatreros en el auditorio del Británico de Miraflores.

Cáscaras es una obra teatral dividida en tres historias autónomas, pero que giran alrededor de un tema en común: la búsqueda por la trascendencia del cuerpo. Ambientadas en el futuro, el presente y el pasado respectivamente, Cáscaras se propone interrogarnos sobre cuán arraigados estamos a nuestra existencia física y qué puede haber más allá.  

Su primera historia, “Capón”, ocurre en el año 2197, en un futuro post apocalíptico en el que China representa el nuevo imperio global y lo poco que queda de los territorios peruanos han sido anexados. En este año, Emilio Fuentes Vílchez, un viejo magnate del rubro extractivo, despierta de un largo proceso de clonación en un cuerpo más joven, ya que el suyo feneció por un cáncer décadas atrás. Alertado de su inevitable final, Emilio invirtió millones para poder renacer y seguir gozando de una fortuna amasada inescrupulosamente mediante la depredación de la naturaleza. Tras su exitosa clonación, es preparado para su nueva vida por Andre-j19, un cyborg que lo pone al corriente de todo lo acontecido en el último siglo. Con su fortuna intacta y resignado a vivir bajo nuevas reglas, el multimillonario afirma “yo no tengo ideología”, mientras el imperio chino, al cual ahora está sujeto, le ofrece apenas dos opciones únicas sobre cómo dirigir su nueva vida. 

En esta micro distopía, las clases más adineradas disponen de un método exclusivo para sobrevivir a su finitud física y superar la tragedia que les significa perder sus fortunas. No obstante, los cambios ambientales y geopolíticos evidencian que el poder y la libertad son relativos según las circunstancias temporales. 

En “Tres dedos”, una historia ubicada en la Lima actual, Valentín, un joven terapeuta holístico recibe la inusitada visita de Ernesto, un antiguo compañero del colegio de clase acomodada al que asistía gracias a una beca. La desesperación por un repentino coma de su pequeña hija le ha llevado a reflexionar sobre lo que le ha hecho a otras personas y buscar “repararlas” para librarse del castigo que afecta a su familia. En ese ansiado afán, Ernesto se acerca a Valentín para que este se desquite con un daño a la altura de lo que él le ocasionó en el pasado. 

En esta historia, donde el diálogo y las actuaciones en tensión son las principales herramientas expresivas, se evidencian temas tan viejos y a la vez actuales, como la discriminación por clase social, el bullying escolar, el abuso sexual, las marcas de la violencia, la culpa, etc. 

Finalmente, “Cleopatra y Chechezade” nos traslada a la Lima de 1989, en una noche en la que César, “Cheche”, lee historias paródicas para su amiga Cleo a fin de hacerle más llevadera su convalecencia en fase sida. Ella, una vieja gloria de la escena drag en las discotecas limeñas, añora sus mejores épocas, lamenta los amores que perdió y lo mal que se siente mientras espera un inminente pero lento final para el que pide un auxilio difícil de atender.

Esta historia recrea lo dolorosa que fue la epidemia del VIH/sida en su momento de mayor crisis, donde se vio morir gente entre la indiferencia, los pánicos morales y los prejuicios. Hay un poderoso mensaje en esta última historia, pues, a diferencia del inicio, en el que se vive un futuro donde las narrativas apocalípticas triunfan hasta hacerse realidad, aquí personas que debieron vivir una suerte de fin del mundo en su momento, afrontan en colectivo la crisis y se niegan a aceptar que el mundo se ha de acabar. Contrario a un futuro distópico que utiliza y desecha cuerpos para clonar a ricos, Cheche prodiga cuidados físicos y emocionales motivado por el amor y la urgencia de retener la vida con ternura.

El experimentado dramaturgo y guionista Eduardo Adrianzén, nos regala tres historias en las que se propone la pregunta sobre cuán trascendente es la experiencia del cuerpo en tiempos de incertidumbre. Además de un texto original, Cáscaras resalta por los recursos elegidos para su montaje. Hay un excelente empleo de las gamas de colores y texturas, conseguido gracias a la elección de un vestuario coherente y al uso de las luminarias con fines atmosféricos y emocionales. Un halago especial merece la preparación del escenario, sobre todo en la creación del aparato oval que funge como máquina incubadora, cámara de sanación o atrezzo de otras épocas mejores. Por último, el acertado uso de las animaciones permite complementar con proyecciones los acontecimientos narrados y la atinada selección musical acompaña con precisión momentos álgidos de la dramaturgia.

Cáscaras es una obra episódica, con un tratamiento narrativo y escénico sumamente original, conectada con preocupaciones y experiencias tan pasadas como actuales que no dejarán indiferentes a lxs espectadorxs.

Cáscaras tendrá funciones los días viernes, sábado y lunes a las 08:30 p.m. y los domingos a las 08:00 p.m. durante todo el mes de agosto. La cita es en el Auditorio del Británico de Miraflores (Calle Bellavista 531). Entradas en Joinnus.

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